OVNI en Campamento Vespucio, Salta

En los años recientes el diario salteño El Tribuno (tiene una recomendable versión on-line), ha sido pródigo en la difusión de noticias relacionadas con el tema OVNI, y es llamativo que dicha tendencia no es acompañada por otros medios zonales o nacionales, de modo que El Tribuno se recorta del resto al priorizar ese género de informaciones y lo hace con tanto detalle que ofrece un material verdaderamente útil a los estudiosos especializados.

Sin temor a equivocarnos podríamos decir que el ingeniero Manuel Borraz, de la Fundación Anomalía, es el más analítico de los investigadores españoles actuales del tema OVNI. Pese a encontrarse miles de a kilómetros, aprovechando la riqueza de contenidos que ofrece un artículo de prensa, Borraz lo reproduce, luego lo tamiza párrafo a párrafo pasándolo por el sedazo de la razón, le añade información cartográfica y astronómica precisa, hasta que finalmente nos obsequia dos cosas: sus reflexiones provisionales -pero muy atendibles- sobre el caso de marras y, en segundo lugar, un verdadero modelo a seguir, una especie de lección didáctica, de cómo puede analizarse una información de prensa leyendo entre líneas para extraer más material del que aparenta la letra impresa.

El implacable chauvinismo argentino se sentirá herido al ver que un español se entromete en nuestros asuntos, pero eso, ya es otra historia.

Rubén Morales


FECHA: 22/7/02
LUGAR:
Campamento Vespucio, Pcia. de Salta, Ar
SINTESIS:
Un objeto luminoso del tamaño de una pelota de rugby causó conmoción entre los diversos vecinos que lo observaron, permaneció inmóvil 40 minutos para luego alejarse hacia el oese a una velocidad asombrosa. Desperfectos eléctricos asociados.


 

Campamento Vespucio:
Confidencias de un artículo de prensa

Por el Ing. Manuel Borraz

(Integrante de la Fundación Anomalía, España), especial para Mitos del Milenio

El rotativo argentino "El Tribuno", de la ciudad de Salta, publicó el 24 de julio del 2002 la siguiente noticia:

Vespucio / El fenómeno causó conmoción en el pueblo petrolero
AVISTARON UN OVNI DE GRANDES DIMENSIONES

Colateralmente se cortó el servicio telefónico de toda la zona y hubo fallas en varias maquinarias.

Cristina Carrazán de El Tribuno

Un objeto volador no identificado (OVNI) de grandes dimensiones y de intensa luminosidad, fue avistado el lunes entre las 20.50 y las 21.30 en la localidad de Campamento Vespucio a siete kilómetros al Oeste de General Mosconi y aproximadamente a 350 kilómetros al Norte de la capital salteña.
El suceso causó conmoción en esta localidad, que fuera hasta no hace muchola capital hidrocarburífera del Noroeste Argentino y que tras la privatización de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), se encuentra semivacía. La presencia del objeto, visible a simple vista sobre los boscosos cerros tropicales de la sierra de San Antonio, que sirve de límite natural de la zona, era del tamaño y formas de una pelota de rugby. La gente de Vespucio salió a las calles a observar el objeto, que permaneció inmóvil durante 40 minutos, pero que de pronto desapareció rumbo al Poniente a una velocidad "asombrosa", según los testigos.
Una ama de casa -que prefirió que su nombre no fuera mencionado- dijo que "era algo extrañamente bello. La intensidad de la luz era enorme aunque curiosamente no provocaba efecto de encandilamiento". La misma mujer dijo que "todos estábamos maravillados en un principio pero nos pusimos nerviosos cuando nos dimos cuenta que paralelamente al fenómeno, los teléfonos dejaron de funcionar y los sistemas eléctricos de varios automóviles quedaron como muertos, haciendo imposible arrancarlos ni encender sus luces".

En Tablillas

Los habitantes del paraje Tablillas, situado tres kilómetros al interior de la quebrada donde se asienta Campamento Vespucio y eventualmente más cerca del OVNI, no se mostraron sorprendidos por el suceso, ya que, dijeron, "estamos habituados a ver estas singulares cosas lumínicas desde 1.999, siendo recurrente el hecho de que cada vez que aparecen se originan fallas en los sistemas motrices y eléctricos".
En el lugar, viven unas pocas familias, todos ex obreros y empleados de YPF quienes después de la privatización prefirieron quedarse en el lugar al que se accede por un camino sinuoso y de tierra y que lleva al área de operaciones de la petrolera Pan American.
La vía conduce también a otros pozos de gas y petróleo que en la actualidad no registran ningún tipo de actividad.
La familia Olima, es una de las que residen en Tablillas. Constituída por el matrimonio y 13 hijos, ocho de los cuales - de entre diez y 24 años- viven en la casa paterna, fue espectadora privilegiada del suceso.
Empero, ninguno de los miembros del grupo mostró -al contrario de lo que ocurrió con los habitantes de Vespucio- sorpresa. "Estamos acostumbrados", confesaron al equipo periodístico de El Tribuno que se constituyó en el lugar.
Gabriel Olima, de 22, un ex estudiante de ingeniería que por cuestiones económicas no pudo seguir con su carrera y que trabaja junto a su padre en un taller que tienen en la misma casa y se dedica además a la apicultura, relató que "a estos OVNI los vimos muchas veces, a partir de 1.999. "La
gente no nos creía, por temor o por escepticismo, pero las apariciones son tan habituales que hasta hemos llegado a determinar que son visibles entre julio y agosto de cada año. Ni antes ni después", aseveró el muchacho. "Una vez vinieron dos personas de un canal de Buenos Aires y los trajimos
para que filmen. Hicieron el trabajo pero no se porqué razones, jamás lo exhibieron públicamente. Cuando filmaban, parecían asustados y uno de ellos me dijo que "eso" que brillaba no era nada conocido, que era "algo muy raro". Nunca más volvieron".
Por su parte, Fabián Olima, de 24, señaló que "este o estos objetos parece que tienen horarios porque siempre se hacen ver entre las 20 y las 21. Están ahí, se quedan unos 40 minutos y después desaparecen a gran velocidad" afirmó.
Gabriel contó que en una oportunidad, cuando "la cosa" apareció detrás de un cerro distante no más de cuatro kilómetros de su vivienda, decidió ir a investigar. "Queríamos ver qué era, de qué se trataba. Salimos con mi papá desde la casa para llegar al otro cerro. Corrimos por algunos senderos pero de pronto tomó velocidad y desapareció como una bala".
"Es imposible que lo confundamos con una estrella porque está muy bajo, de a ratos cambia de color entre celeste, rojo o amarillo. Una vez buscamos un largavista y descubrimos que a simple vista parecía estar quieto, pero con la lente registraba un movimiento constante como si temblara" acotó Sandra, de 15 años, quien junto a su hermana Miriam, de 14, aseguraron que "el más interesado en desentrañar el misterio es Gabriel". "Lo que cambió -enfatizó Fabián - es la distancia. Antes lo veíamos muy lejos pero la noche del lunes estaba más cerca que nunca". "Quizás están tomando confianza y cada día se acerquen un poco más" bromearon los restantes Olima.


Hasta aquí el artículo de "El Tribuno". ¿Qué decir de estas informaciones? Fascinantes. Un OVNI de grandes dimensiones -que tan pronto estaba inmóvil como desplegaba una velocidad asombrosa-, efectos EM... No es de extrañar la conmoción de los lugareños. Y no sólo eso. El lugar parece ser una auténtica "zona caliente" donde se repiten las misteriosas apariciones desde hace algunos años.
El aficionado ibérico a estos temas -éstas líneas están escritas en España- se resigna a pensar: "¡qué casos más extraordinarios en la otra punta del Globo!; eso no ocurre aquí todos los días". Seguramente considerará oportuno agregar una nueva entrada a su archivo particular: "Campamento Vespucio
(Salta, Argentina), 22/7/2002, 20:50-21:30 horas". Incluso quizá se aventure a plantear alguna audaz reflexión: ¿tendrá este avistamiento alguna relación con la oleada de misteriosas mutilaciones de ganado que ha estado asolando Argentina?
Hacerse preguntas, eso está bien...
¿Habrá una base extraterrestre en la región, oculta en alguno de los "boscosos cerros tropicales"? ¿O bien alguna "puerta interdimensional" que permita el tránsito entre universos paralelos? ¿Se explicaría así esa inusual actividad en la zona, año tras año? Bueno, quizá no sean el tipo de preguntas más adecuadas, al menos de momento. Desde luego, no creo que nadie pueda responderlas.
Mejor hacerse otra clase de preguntas.
¿Hay en esa área un microclima favorable a la aparición repetida del rayo globular? ¿Podría explicar el rayo globular los fallos en "los sistemas motrices y eléctricos"? ¿Y si se tratara de pruebas de prototipos militares secretos? El sitio es tranquilo, pero ¿qué potencia militar se molestaría en ir a realizar ensayos allí y por qué razones precisas? ¿Es casualidad que se trate de una zona de yacimientos petrolíferos? Pero no nos precipitemos.
Comencemos por preguntas más simples.
No tenemos a los testigos a la vuelta de la esquina para acudir a interrogarlos. Pero nada nos impide empezar interrogando al propio artículo.
No tenemos excusa. Ni nada que perder.

Para empezar, ¿qué hay de la envergadura del OVNI? El titular es bien claro y se refiere a un OVNI "de grandes dimensiones", pero...
Por ejemplo, también leemos: "la presencia del objeto, visible a simple vista sobre los boscosos cerros tropicales de la sierra de San Antonio...".
Es extraño, tratándose de un OVNI enorme parece redundante añadir que era visible "a simple vista", ¿verdad?
Busquemos algún dato concreto al respecto. El OVNI tenía "tamaño y formas de una pelota de rugby". Esto que parece una información precisa, no lo es.
Sucede a menudo en los informes sobre observaciones de OVNIs. Ocurre que no hay manera de interpretarlo. ¿El OVNI tenía el tamaño de una pelota de rugby? Pues, si era así, ¡debía ser francamente pequeño! Tendría menos de dos palmos de largo. Alternativamente, podemos pensar que se trata de una comparación del tipo: "tenía el tamaño aparente de una pelota de rugby situada a una distancia X". Ahora la comparación no es directa, sino que se
refiere al tamaño aparente o angular. Un descomunal avión de pasajeros puede verse del tamaño (aparente) de una lenteja sostenida con el brazo extendido, o de una pelota de rugby a la distancia a la que la vería un espectador asistiendo a un partido de este deporte. Si suponemos que se trata de una
comparación de tamaños aparentes, el problema es pues evidente: el OVNI tenía el tamaño de una pelota de rugby ¿situada a qué distancia?
Y esto es sólo el principio. Otras dudas se agolpan en nuestra mente.
¿Serían buenos los testigos estimando tamaños o serían de los que exageran considerablemente? ¿Y cómo podría alguien estimar el tamaño de algo que no sabe qué es ni a qué distancia está? Distancia y tamaño. Tamaño y distancia. "En una oportunidad, cuando "la cosa" apareció detrás de un cerro distante no más de cuatro kilómetros de su vivienda, decidió ir a investigar", comentaba un observador de Tablillas. ¿A qué distancia podía estar "la cosa"? Imposible saberlo en caso de que sólo se viera con el cielo de fondo. Difícilmente podrían saber si estaba delante o detrás del cerro, o incluso mucho más lejos. A menos que utilizaran un radar o tuvieran una perspectiva aérea de la escena, lo que no es el caso.
Quizás ahí tengamos otra pista. Por lo que parece, debía ser un fenómeno percibido como algo lejano, situado -aparentemente- a unos pocos kilómetros de distancia, no a un centenar de metros, por decir algo. Por tanto, cabe sospechar que el tamaño angular no debía ser muy grande después de todo. En este sentido, eso explicaría la ausencia de detalles. No se mencionan detalles concretos de las formas (salvo la comparación con la pelota de rugby), la estructura, la textura o posibles aditamentos (apéndices, patas, ventanillas, qué sé yo...). Sólo se habla de "cosas lumínicas", de una intensa luminosidad, es cierto, pero que "no provocaba efecto de encandilamiento". En principio, pues, la luminosidad no impediría observar el tipo de detalles al que nos referíamos.
Uno de los observadores de Tablillas declaraba: "antes lo veíamos muy lejos pero la noche del lunes estaba más cerca que nunca". Más preguntas. ¿Qué le hizo pensar así? ¿Acaso se observaba más grande que otras veces? ¿Se observaba más brillante? ¿O quizá más bajo?
Ya hacia el final del artículo, encontramos una declaración que no tiene desperdicio. Leemos lo siguiente: "es imposible que lo confundamos con una estrella porque está muy bajo, de a ratos cambia de color entre celeste, rojo o amarillo". Aparentemente, la afirmación no tiene nada de particular pero si leemos entre líneas resulta muy clarificadora. De manera implícita, lo que nos está diciendo el observador es que el fenómeno era comparable a una estrella, es decir, no era muy diferente de una estrella. Si vemos una especie de lobo en un bosque no se nos ocurrirá argumentar "es imposible que lo confundiera con una hormiga porque...". Quizás aleguemos que no hubo confusión con un zorro o un tejón, por ejemplo. En el caso del objeto luminoso tendríamos aquí la confirmación de que lo observado, lejos de ser el objeto de "grandes dimensiones" aparentes que quizás habíamos imaginado tras una primera lectura del artículo, sería más bien una luz brillante con apariencia de astro, tal como hemos empezado a sospechar tras una lectura atenta del mismo. De la misma manera, podemos suponer que el fenómeno se vería contra el fondo del cielo y no delante de alguna montaña o arboleda.
Obviamente, si hubiera sucedido esto último, el testigo no habría tenido necesidad de insistir en que aquello no era una estrella.
¿Y qué razones se nos dan para descartar una confusión astronómica? Por un lado, cambios de color (celeste, rojo, amarillo). Pero cualquier aficionado a la astronomía sabe que estos cambios de color pueden producirse, especialmente cuando los astros están bajos, cerca del horizonte, tratándose de efectos atmosféricos, en los que no nos detendremos aquí. Por otro lado, se argumenta que el objeto estaba muy bajo para ser una estrella. Nuevamente hemos de advertir que cualquier aficionado a la astronomía sabe que, si las condiciones de visibilidad lo permiten, pueden verse estrellas (y otros astros) a cualquier altura. Muchas estrellas salen por (o se ocultan en) el horizonte como pueden hacerlo el Sol, la Luna y los planetas. Cabe la posibilidad de que un astro muy brillante pudiera contemplarse en una franja del firmamento cercana al horizonte donde -por darse condiciones de visibilidad más adversas que a elevaciones mayores- no se vieran prácticamente estrellas, y de ahí la consideración que hizo el observador.
Ahora bien, aún admitiendo que "la cosa" recordara vagamente a un astro, no hay por qué pensar necesariamente que se trató de algún astro. ¿Qué hay de un avión o algún otro artefacto volador? Los astros se desplazan gradualmente, casi de manera imperceptible. No se mueven a velocidad "asombrosa", como habría hecho este objeto. ¿O no fue así?
En realidad lo que llama la atención es la ausencia de movimientos: "...permaneció inmóvil durante 40 minutos"; "están ahí, se quedan unos 40 minutos...". Esta inmovilidad aparente nos hace pensar de nuevo en los astros, a menos que nos inclinemos por sospechar de algún peculiar globo o algún misterioso helicóptero. Pero los observadores llegaron a utilizar instrumentos ópticos y no reconocieron ningún vehículo convencional. Por
cierto, fue así como descubrieron unos extraños movimientos: "una vez buscamos un largavista y descubrimos que a simple vista parecía estar quieto, pero con la lente registraba un movimiento constante como si temblara", declaró una observadora de 15 años. Seguramente no nos equivocaríamos suponiendo que si hubiera hecho uso del "largavista" con un buen apoyo el misterioso movimiento habría desaparecido...
¿Qué pensar entonces de los desplazamientos fulgurantes que se mencionan?
"De pronto desapareció rumbo al Poniente a una velocidad 'asombrosa'..."; "...después desaparecen a gran velocidad"; "...pero de pronto tomó velocidad y desapareció como una bala". ¿Qué tienen en común estas descripciones? Curiosamente, todas ellas se refieren a la desaparición del objeto luminoso.
¿Y si los observadores estuvieran describiendo, simplemente, su particular interpretación de la extinción de la luz de un astro? Es una posibilidad bastante obvia. En otras palabras, cuando indicaron "desapareció a gran velocidad" quizá deberían haberse limitado a decir "desapareció rápidamente", aunque aquello pudiera darles la impresión de alejarse hasta perderse en un abrir y cerrar de ojos.
Después de tantas preguntas ha llegado el momento de dar una respuesta. Afortunadamente, la fauna celeste cotidiana no improvisa sus movimientos.
Ello nos permite echar una mirada retrospectiva al firmamento que se veía desde Campamento Vespucio aquel 22 de julio. Efectivamente, había un astro que no podía pasar desapercibido, un brillante lucero. Muy probablemente, el objeto luminoso observado inmóvil hacia poniente durante 40 minutos era Venus. El planeta era visible hacia el oeste con una elevación inicial sobre el horizonte de 17º que se redujo a 8º hacia el final, es decir, a las 21:30 horas. El ocaso de Venus se producía más tarde, hacia las 22:04, pero el planeta dejaría de ser visible antes debido a la orografía de la zona e incluso quizá a la presencia de algunas nubes.
Recordemos ahora que la familia de Tablillas aseguraba: "a estos OVNI los vimos muchas veces, a partir de 1.999..."; "...hasta hemos llegado a determinar que son visibles entre julio y agosto de cada año"; "...parece que tienen horarios porque siempre se hacen ver entre las 20 y las 21. Están ahí, se quedan unos 40 minutos y después desaparecen a gran velocidad". ¿Podemos esclarecer también la naturaleza de estas observaciones? De entrada, la regularidad de las apariciones y su larga duración nos hace sospechar un carácter astronómico. A este respecto resulta pertinente señalar que Venus fue visible en ese margen horario en los meses de julio de 1999, agosto del 2000 y, por supuesto, julio del 2002 (también en agosto). No puede decirse lo mismo de los meses de julio y agosto del 2001. En cualquier caso, parece razonable pensar que Venus pudo tener mucho que ver con estos incidentes.
Todo esto está muy bien. Pero también ha llegado el momento de preguntarse: ¿cómo encajan los "efectos EM" en este escenario? Una testigo residente en Vespucio relató: "todos estábamos maravillados en un principio pero nos pusimos nerviosos cuando nos dimos cuenta que paralelamente al fenómeno, los teléfonos dejaron de funcionar y los sistemas eléctricos de varios automóviles quedaron como muertos, haciendo imposible arrancarlos ni encender sus luces". Los habitantes del paraje Tablillas declararon: "estamos habituados a ver estas singulares cosas lumínicas desde 1.999, siendo recurrente el hecho de que cada vez que aparecen se originan fallas en los sistemas motrices y eléctricos". No vamos a negar a priori que se produjeran estos efectos, pero ¿hay que aceptar sin más que hubo una relación de causa y efecto con la presencia luminosa? Lo que hemos visto antes no apunta en ese sentido precisamente... Venus es completamente inofensivo. ¿Asistimos al nacimiento de una superstición: cuando algo falla será culpa de "la cosa" luminosa de allá arriba? Dejaremos la pregunta en el aire.
A lo largo de estas líneas, el artículo publicado en "El Tribuno" ha ido contándonos todas sus confidencias. En espera de que el futuro nos depare más datos sobre el caso, que cada cual saque sus propias conclusiones provisionales.