Autor: Dr. Oscar A. Galíndez
Fuente: Revista "Ovnis, un desafío a la ciencia",
N° 2, jul.-ago. 1974, Ed. CADIU, Córdoba, Argentina.
Reproducido con autorización del editor.
FECHA: 21/9/72
LUGAR: Santa Isabel, Pcia. Córdoba, Ar.
SINTESIS: El Sr. Teodoro
Merlo descubrió en un vestuario vacío de la planta
automotriz de Ika-Renault la presencia de una "persona"
corpulenta de gran talla y orejas puntiagudas. Simultáneamente,
las luces del local se encendían y apagaban de modo inexplicable.
La entidad desapareció de súbito. Efectos posteriores
en el testigo.
Los curiosos fenómenos de
Santa Isabel pueden ser considerados como una de las mejores secuencias
episódicas jamás registradas sobre visualización
de manifestaciones antropomorfas eventualmente ligadas a la problemática
OVNI.
La propia magnitud de los hechos, la pluralidad de testigos y
la reiteración de las observaciones conspiraron contra
una expeditiva evaluación de los incidentes. La objetividad
científica exigía un análisis meticuloso
que permitiera determinar el indíce de veracidad asignable
a los mismos, aún a riesgo de dilatar apreciablemente su
difusión.
Tras más de un año de trabajo y entrevistas personales,
creemos haber reunido un cúmulo sorprendente de antecedentes
que avalan fehacientemente la producción correlativa -durante
la última semana de setiembre de 1972- de sucesos marginados
del entendimiento común en la planta automotriz Ika-Renault,
de Santa Isabel, situada a 7 km. al S.E. de Córdoba, República
Argentina.
I. PRIMER FENOMENO ANTROPOMORFO
Cuando las manifestaciones
de Santa Isabel tomaron estado público, a través
del testimonio de dos de sus protagonistas (señores Moreno
y Rodríguez) (1), nos abocamos a la tarea de contactar
con algunos directivos de la firma indicada, a fin de interesarlos
en la posibilidad de una reconstrucción "in situ"
de los hechos.
En oportunidad de tales tratativas tomamos conocimiento de la
verificación de un incidente anterior, que sólo
fue conocido por el personal de seguridad de la fábrica,
en razón del carácter confidencial que le confirió
su ocasional protagonista.
En el domicilio particular del señor Mario Vidosa, empleado
de jerarquía de la firma, radicado en la ciudad de Alta
Gracia, Córdoba) concretamos el 12 de octubre de 1972 una
entrevista personal con el testimoniante de marras, quien vive
en las afueras de aquella localidad.
1. Datos personales
del testigo
El ocasional observador
de este primer fenómeno fue el señor Teodoro Merlo,
de 56 años de edad, empleado en la planta automotriz Ika-Renault
de Santa Isabel, en donde se desempeña como guardia de
vestuarios. No tiene instrucción primaria, aunque realiza
trabajos de pintura y escultura que lo revelan como un autodidacta.
Es una persona introvertida. Durante la entrevista, nos sorprendió
sobremanera su extrema humildad y su insistencia de que no se
divulgara su experiencia. Tampoco accedió a dejarse fotografiar.
No hay contradicciones en su relato. En todo momento habló
con plena seguridad. Nos parece una persona sincera y de probidad,
al punto que no considera serio abrir juicio sobre la naturaleza
de su observación.
2. Condiciones de observación
El fenómeno tuvo
por escenario un sector de la planta automotriz, cuya área
(Foto 1) publicamos conjuntamente con el gráfico explicativo
de la misma (Fig. l).
Era el 21 de setiembre de 1972. A Ias 5.40 a.m. el señor
Merlo se encaminó hacia los vestuarios de Forja (ver su
ubicación en las ilustraciones indicadas) y cuyas dependencias
internas están señaladas en la figura 2.
A la 1.40 a.m. había cerrado personalmente con llave las
dos puertas de acceso al local. Si bien los técnicos de
la planta ingresan recién a las 7.30 a.m., a las 6 a.m.
se produce la entrada del personal de mayordomía (calderas,
limpieza, etc.), razón por la cual debe acondicionarse
el vestuario desde temprana hora.
Previo a su acceso al local, el
señor Merlo encendió desde el exterior (por conducto
de las botoneras colocadas a un costado de la puerta N° 2)
las luces interiores de aquél. Las bombillas de los seis
baños (luces Nos. 1 y 2,en la fig. 2) funcionan a gas de
mercurio. Las luces 3, 4, 5 y 6 -en cambio- son tubos fluorescentes.
Foto 1.
Vista general de la planta automotriz Ika-Renault.
Cumplimentada
esta tarea, el protagonista abrió la puerta N° 2 -que
estaba cerrada con llave- y se encaminó rápidamente
hacia el sector "A", donde dejó unos jabones
y toallas. (En ese extremo existen unos lavaderos o piletones
alargados). En tal oportunidad advirtió hacia su izquierda
que la luz N° 1 estaba apagada, notando que sobre uno de los
piletones (sector "B") se encontraba sentada una persona.
Dejó los elementos indicados en el sector "A"
y se dirigió con igual propósito hacia el "B"
(situado a unos 7 metros de distancia), extrañándose
paralelamente por la presencia del intruso, toda vez que cuando
a la 1.40 a.m. cerró el vestuario no quedó individuo
alguno en su interior.
Debe destacarse que las paredes divisorias dé los seis
baños no tocan el techo del local, ya que -por razones
de aireación- llegan hasta unos 0,50 m. del mismo. Algo
análogo sucede con los separadores de la sala de duchas.
Esta circunstancia permitió que el sector "B"
-pese a que la luz N° 1 se encontraba inexplicablemente apagada-
fuera suavemente bañado por la luminosidad. de las luces
de los otros compartimentos.

Fig.
1. Gráfico de la planta. 1. Vestuarios (incidente
Merlo); 2. Primer fenómeno antropomorfo de Moreno; 3. Guardia;
4. Sala de ingeniería; 5. Teletipos (segundo fenómeno
antropomorfo); 6. Incidente Rodríguez.
El señor Merlo avanzó
con sigilo, y, al pasar por un espejo existente sobre la pared
exterior de los baños y que da al pasillo por el que caminaba,
(ver fig. 2) se miró instintivamente en el mismo, al tiempo
que pasó las toallas y jabones a su mano izquierda. Esa
leve distracción fue coetánea a la verificación
del siguiente fenómeno: la luz N° 2 se apagó
produciendo un ruido seco, semejante al de un elemento metálico
que golpea un cristal. La luz N° 1 se prendió automáticamente,
iluminando la escena del sector "B", circunstancia que
le permitió certificar que la entidad había desaparecido.
Sorprendido por esta curiosa manifestación, el señor
Merlo retrocedió rápidamente hacia el sector "A"
(donde la luz N° 2 se había apagado), pero tampoco
encontró rastros del intruso. Desde allí dominaba
el pasillo que lleva a la puerta de acceso N° 2, y tampoco
vio nada extraño. Corrió nuevamente hacia el sector
"B" para determinar si el individuo intentaba escapar
por la puerta de acceso N° 1. Pero la misma estaba cerrada
con llave. Igual comprobación hizo con respecto a la puerta
N° 2. Son las dos únicas entradas de que dispone el
vestuario; y si bien existen banderolas de ventilación,
que permitirían el paso de un cuerpo humano, las mismas
sólo se abren y se cierran desde el interior del local,
a través de un complicado mecanismo de tornería.
Por supuesto, estaban igualmente cerradas. Revisó cuidadosamente
las distintas dependencias del vestuario, incluyendo el interior
de los armarios metálicos. No encontró absolutamente
nada.
3. Descripción
de la entidad
Pese a la ausencia de
luz en el sector "B", el señor Merlo pudo apreciar
-a sólo 3 metros de distancia- algunas características
de la entidad merced a la luminosidad expandida por los focos
aledaños.
Por de pronto, la posición del fenómeno era la que
indica la figura 3; la mano derecha, y casi formando ese mismo
brazo un ángulo recto con la región dorsal, estaba
en contacto con lo que seria el apéndice nasal de esa persona.
El brazo izquierdo se mantenía apoyado en el borde del
piletón, mientras que toda la estructura anatómica
del ser se asentaba en el orillo del lavadero. La pierna derecha
estaba extendida, mientras que la izquierda se veía recogida,
afirmando la totalidad del pie en el suelo. (Si se tiene en cuenta
que el piletón está colocado a 0,90 m. del suelo,
la talla del intruso debió ser muy elevada para que pudiera
hacer descansar toda la planta del pie. Nuestra reconstrucción
determinó que la altura media del fenómeno habría
oscilado entre 2,40 y 2,50 m.).
La vestimenta parecía ser enteriza, de color azul oscuro,
tono mate, muy ceñida al cuerpo y ajustada en los puños.
Su aspecto era corpulento. No vio botines ni cinturones. El buzo
dejaba al descubierto el rostro y las manos. Dedos largos y finos.
La piel -en sendos casos- era muy blanca, como de yeso.
Daba la impresión de una entidad viviente y no de un maniquí.
Su cráneo era grande y redondeado en su parte superior.
No vio cabellos. Cuello delgado y corto. Mentón ancho y
plano, Las orejas, largas y terminadas en punta, no sobrepasaban
la parte superior de la cabeza. Los ojos eran rasgados y estaban
dispuestos horizontalmente; eran mucho más grandes que
los de los chinos. A la altura de las mejillas vio unas manchas
o sombras indefinidas. No apreció muy bien la nariz y la
boca.
4. Efectos que caracterizaron la observación
a) La temperatura en el área de producción del fenómeno era bastante superior a la de los demás sectores;
b) La vista se le irritó y comenzó a lagrimear con bastante frecuencia (efecto de 3 días de duración);
c) Aparición de una mancha rojiza en la parte media de la pirámide nasal, con dolor persistente; (efecto que subsistía al tiempo de nuestra entrevista);
d) Dolores de cabeza reiterados; (ídem, en cuanto a duración);
e) Dolores en la región lumbar; (efecto de 7 u 8 días de duración).
5.
Alternativas posteriores a la observación
a) Fenómeno de reflexión de imagen: El señor Merlo no refirió a nadie su experiencia. Le preocupaba la forma en que esa persona habría entrado y salido del vestuario. Por temor a que le inculparan una supuesta negligencia en la atención de sus tareas, optó por callar. Hizo simplemente un "identikit" de la entidad y lo guardó cuidadosamente.
Fig. 2. Situación
de las dependencias internas de los vestuarios.
Se retiró a su hogar de
Villa Oviedo (Alta Gracia) a las 3.30 a.m.; pocas horas después
a las 9.10 p.m. del mismo 21 de setiembre- ascendió
al ómnibus que le llevaría nuevamente a la planta
de Santa Isabel. Se sentó en el tercer asiento de la izquierda,
al lado de la ventanilla. En el vehículo se conducían
unas 25 personas.
Arriba del parabrisas, en el centro y con una ligera inclinación,
estaba el espejo retrovisor para observación del pasaje.
Tenía una configuración oblonga (cuyas medidas certificamos
en la reconstrucción del episodio) de 0,46 x 0,26 m. Las
luces interiores iban apagadas, salvo la de vigilia, colocada
sobre el tablero. Súbitamente y cuando el vehículo
se desplazaba a la altura de Los Olivares el señor Merlo
advirtió que en aquel espejo se estaba reflejando claramente
un rostro similar al de la entidad vista en el vestuario; aunque
esta vez los rasgos se apreciaban con gran nitidez. (?)
Giró el señor Merlo su cabeza, hacia atrás,
a fin de determinar si en el asiento trasero se encontraba alguna
persona que respondiera a aquellas características. Sólo
vio un pasajero recostado sobre la ventanilla. Tenía una
gorra vasca en su cabeza y dormitaba con los brazos entrecruzados.
No se parecía en nada a la imagen que trasuntaba el espejo.
Las particularidades del rostro
reflejado eran idénticas a las del fenómeno de las
5.40 a.m., pero había otros detalles que ahora divisaba
con mayor precisión, La boca -Por ejemplo- parecía
la de un can, con el labio superior que sobresalía con
relación al inferior. En ambas mejillas se apreciaban sendas
manchas amarronadas, advirtiéndose también movimientos
faciales y oculares. Debajo de cada uno de los ojos había
dos pequeñas línea oscuras convergentes, con los
ángulos orientados hacia las cavidades oculares. Las cejas
eran arqueadas y finas, como pintadas; no pestañeaba. La
nariz, de aspecto triangular, sin carnosidad y de borde recto.
Tras unos 3 minutos de observación, la imagen desapareció
ocultada por unos círculos concéntricos. El espejo
volvió a reflejar las escenas del interior del ómnibus,
viéndose ahora la oreja derecha y parte del cuello del
conductor, así Como el hombro, brazo y parte del rostro
del primer pasajero. Ninguno de los viajeros pareció haber
constatado el fenómeno.
Fig. 3.
La entidad vista por Merlo el 21-9-72.
Una
vez que el ómnibus llegó a la planta de Santa Isabel
(10.30 p.m.) el señor Merlo se abocó de lleno a
sus tareas habituales pero obsesionado por los fenómenos
que había vivido en tan estrecho lapso de horas, decidió
-a las 5.00 a.m. del 22 de setiembre- radicar la pertinente denuncia
en la persona del señor Romero, Jefe del Departamento de
Protección de la planta, y le hizo entrega del "identikit"
de la entidad (convenientemente enriquecido con la ulterior visualización
en el espejo). (Ver fotos N° 2 y 3 que ilustran las características
de la entidad, según un busto modelado por el propio señor
Merlo).
El hecho se mantuvo en secreto y sólo fue conocido a nivel
del personal de seguridad. Sin embargo, el propio testimoniante
no cree que se le haya asignado importancia, ya que no se le molestó
para una ampliación de la denuncia.
Sólo
le habló el 10 de octubre el Dr. Ignacio Castro Igarzábal,
Gerente de Relaciones Laborales, a fin de interiorizarse de algunos
aspectos del hecho. Pero no emitió opinión alguna
sobre el particular.
Foto 2. Busto
modelado por Merlo, de frente.
b) No encendido de luces: A las 2.00 a.m. del lunes 25 de setiembre el señor Merlo se aprestaba a verificar, con su compañero (de apellido Moyano), una inspección de práctica al vestuario de Forja, cuando certificaron que las luces del local no se encendían. Temerosos a lo desconocido, cerraron la puerta nuevamente y no se animaron a entrar. horas después -sin embargo-, repitieron la acción y comprobaron que las luces prendieron sin dificultad.
e) Detención de relojes: El lunes 9 de octubre
el señor Merlo advirtió -para su sorpresa- que tanto
su reloj pulsera, como el despertador que tenía sobre la
mesa de luz de su casa de Villa Oviedo, marcaban las 4.00 a.m.,
mientras que un reloj de pared -colocado en una habitación
contigua- indicaba las 5.00 am.; ésta era, en definitiva,
la hora exacta. Ambos relojes habían sido puestos en hora
tomando como cartabón el de pared.
Ignora
el testimoniante si estos hechos guardan alguna relación
con los fenómenos antropomorfos anteriormente vividos.
Foto 3. Busto
modelado por Merlo, de perfil.
6. Análisis comparativo
Al exhibirle a Teodoro
Merlo múltiples ilustraciones de fenómenos antropomorfos,
hizo particular hincapié en los siguientes detalles:
a) Caso Villa Santina: (2) La nariz y la boca de entidades se ajustan sorprendentemente a las características del fenómeno de Santa Isabel;
b) Caso, Hopkinsville: (3) Las orejas no guardan ninguna semejanza con el fenómeno de Santa Isabel.
7.
Intento de interpretación parapsicológica del fenómeno
de reflexión
No resistimos el impulso
de formular la hipótesis de que la reflexión de
la imagen de la entidad de Santa Isabel hubiere sido un fenómeno
de connotaciones parapsicológicas.
Fenómeno antropomorfo de Villa Santina
(Italia) del 14 de agosto de 1947. Nótese la particular
forma de la boca.
En tal sentido, pensamos en
la factibilidad de verificación de lo que técnicamente
se denomina "Sugestión Telepática Retrocognitiva".
Nos explicamos: la Sugestión Telepática consiste
en la inducción paranormal de ideas o sentimientos a otra
persona, la que se ve facilitada cuando existe una emotividad
u obnubilación del consciente, sea del agente o del percipiente,
o de ambos a la vez. (Casos de las supuestas apariciones de "muertos"
explicables científicamente por la proyección telepática
de la imagen del agente, favorecida por la mayor emotividad y
por la agonía o, el estado entre la muerte aparente y la
real del mismo. (4).
En algunos episodios (Sugestión
Telepática Retrocognitiva) se produce la manifestación
retardada de esa sugestión, toda vez que -como apunta Richet-
"el tiempo de latencia entre el mismo acontecimiento y la
monición (percepción) es variable. Fr. Myers supone
que la impresión telepática es inmediata (en esos
casos de aparente retrocognición), pero que esta impresión
queda latente en el espíritu de percipiente no emerge en
su conciencia sino después de cierto intervalo (5) (Subrayados
nuestros).
En el caso Merlo, creemos que el subconsciente de éste
receptó las facciones del fenómeno de Santa Isabel.
El permanente estado de obsesión y de emotividad que le
originó aquella manifestación, habría posibilitado
que con efecto retardado la viese nuevamente, aunque esta vez
proyectada con las particularidades que grabó su subconsciente.
(La Sugestión Telepática se ve notablemente facilitada
por las superficies reflexivas, como los espejos).
El fenómeno
antropomorfo de Kelly-Hopkinsville, E.E. UU.) observado el 21
de agosto de 1955.
CITAS BIBLIOGRAFICAS
1. "Córdoba",
Córdoba, 6-10-72.
2. "The Humanoids", Neville Spearman, Londres
1969, pp. 187-199. (Existe traducción española bajo
el título "Los Humanoides", Editorial Pomaire,
Barcelona 1967, pp. 15-18).
3. Idem, p. 179 ("Los Humanoides", pp. 209-211).
4. Quevedo. C.O. "El rostro oculto de la mente",
Sal Terrae, Santander 1967, p. 399.
5. Citado por Quevedo en "op. cit., p. 395.