
Autor: Dr. Oscar A Galíndez
Síntesis: La investigación más
detallada de un clásico de la casuística argentina,
que consistió en la prolongada observación de al
menos seis objetos desconocidos de aspecto metálico situados
a ras del suelo que emitían potentes haces luminosos. También
se vio una hilera de siluetas de aspecto humano recortadas contra
las luces. Luego se encontraron en el suelo restos físicos
que fueron analizados en laboratorio.
Fuente: Revista "Ovnis, un desafío a la ciencia", N° 4, Ed. CADIU, Córdoba, Argentina, nov-dic 1974. Reproducido con autorización del editor.
LOS ASOMBROSOS FENOMENOS DE TRANCAS
Existen episodios significativos
que por su pluralidad testimonial, la calidad de los observadores,
el tiempo prolongado de visualización y el ulterior descubrimiento
de residuos físicos en el área, constituyen la más
poderosa evidencia a favor de la realidad de fenómenos
anómalos que deben ser materia de cuidadosos análisis
científicos. El caso argentino de Trancas es uno de ellos.
Esta categoría de incidentes encaja dentro de lo que el
capitán Edward Ruppelt había bautizado como "clásicos",
a los que caracterizaba en función de tres particularidades
primordiales: a) son típicos ejemplos de cómo los
hechos reales de un fenómeno OVNI pueden ser distorsionados
por algunos escritores para avalar sus propios puntos de vista;
b) son los informes más publicitados; c) prueban a los
especialistas de inteligencia del ATIC que los OVNIS son reales
(1).
Muchos "clásicos" de la casuística americana
fueron literalmente ignorados por la Universidad, de Colorado;
con mayor razón, lo fueron cuantiosos sucesos del mismo
tenor verificados en otras regiones del mundo. Si a la evaluación
de tales incidentes el Comité Condon hubiere unida el análisis
comparado, el panorama evidencial al término del estudio
hubiere sido completamente distinto.
1. - TRANCAS, COMO CARTABON DEL ANALISIS COMPARADO
El caso de Trancas es quizá uno de los hechos excepcionales
dentro del historial del problema OVNI. No sólo por el
número y calidad de los testigos, sino por las características
del fenómeno y la estrecha similitud que guarda con otros
incidentes de igual género.
Fig. 1.
Referencias del plano general de la finca "Santa Teresa":
_._._.: Recorrido de Argentina; ...: Recorrido de
Yolié, Yolanda y Dora; 1: Living; 2. Habitación
de Argentina; 3: Habitación de los padres; 4: Habitación
de Yolié y Yolanda; 5: Cocina; 6: Baño; 7: Despensa;
8: Galpón; 9: Gallinero; 10: Vivienda de Tropiano; 11:
Vivienda de Acosta; 12: Via férrea; 13: Camino a Las Arcas.
(Ilustración Copyright by CADIU)
La prensa argentina dio en su oportunidad versiones muy sucintas
de los hechos, cuando no contradictorias. Las agencias noticiosas
las reprodujeron a escala internacional, incurriendo en las mismas
deficiencias.
En salvaguardia de la reconocida honorabilidad de los testigos,
y entendiendo que el caso merece ser conocido en su faz verdadera,
circunscribiremos nuestra exposición el relato que nos
hiciera personalmente una de las protagonistas, conforme lo divulgáramos
oportunamente en revistas especializados extranjeras (2).
2. - EL RELATO.
La señora Yolié
del Valle Moreno de Colotti nuestra entrevistada- cuenta
actualmente con 32 años, está casada con un conocido
integrante de las Fuerzas Armadas Argentinas y tiene dos hijos.
Es licenciada en relaciones Públicas y es una persona de
elevada formación cultural, al Igual que los demás
componentes de su familia, lo que consolida la seriedad de sus
afirmaciones. De conformidad a su relato, los hechos ocurrieron
en este orden:
A las 19 horas del 21 de octubre de 1963 la usina privada de la
finca "Santa Teresa" de propiedad de su familia, no
funcionaba. Su utilización resulta imprescindible para
el suministro de energía eléctrica, toda vez que
la casa se encuentra en un lugar despoblado en un radio de 2 kilómetros
a la redondo, y a 3 kilómetros de la Villa de Trancas,
Provincia de Tucumán, Argentina.
Debieron
suplir el desperfecto con faroles portátiles y velas. La
testigo ignora si esa dificultad guarda alguna relación
con los fenómenos que se producirán con posterioridad.
III. - SILUETAS ANTROPOMORFAS
Las tres
jóvenes se dirigieron entonces hacia el extremo izquierdo
del patio (Sector "A" en el gráfico 1). Allí
vieron que en dirección a las vías del Ferrocarril
Belgrano -a unos 150 metros de la casa- había dos focos
luminosos unidos por una prolongación brillante, como un
tubo de unos 100 metros de extensión (Objetos "b"
y "c", en el mismo gráfico). Unas siluetas (cuarenta,
aproximadamente) se recortaban sobre el fondo luminoso.
Mientras Yolanda buscaba una linterna y Dora un Colt 38, que tiene para cuando queda sola en la casa, Yolié pasó en puntas de pies por la habitación N° 3, en la que dormían sus padres (Antonio Moreno Ebalch, 72 años, y Teresa Kairuz de Moreno, 63). Llegó así a la habitación N° 2, donde dormitaba su hermana Argentina Moreno de Chavez (28 años, casada con un militar) y sus dos hijitos. Lo hizo con el propósito de pedirle que vigilara a su niño. Sus comentarios determinaron que Argentina tratase de disuadirla, frente a la eventualidad de guerrilleros o saboteadores que -advirtiendo su presencia- no vacilarían en abrir fuego. Insistió Yolié en que nada sucedería, dado que tomarían los recaudos del caso.
IV. -OBJETOS
NO CONVENCIONALES
Argentina, llevada por la curiosidad, salió de su habitación
y pasó a la galería contigua. Comenzó a caminar
hacia el extremo de la misma en procura de visualizar las presuntas
luces vistas por sus hermanas y la empleada doméstica.
Sorpresivamente profirió un grito, exclamando que había
varios aparatos extraños cerca de la casa. Perdió
entonces el control de sí misma y corrió desesperada
hacia el fondo de la casa (Ver línea de puntos en el gráfico
l). En su turbación tropezó con un montículo
de ladrillos que estaba en el patio y rodó por tierra.
Se levantó prestamente y penetró sobresaltada a
la habitación N° 4. Resultaba sorprendente para las
otras hermanas la transfiguración de Argentina, persona
de carácter apacible e introvertido. Jamás la habían
visto tan alterada. Lloraba y expresaba con voz entrecortada que
lo que había observado eran realmente naves.
Los padres de las jóvenes
se despertaron Inquietos, no así los niños. Yolié,
Yolanda y la empleada Dora Martina salieron apresuradamente por
la habitación N° 4, dirigiéndose hacia el sector
derecho de la vivienda (Ver trayecto en gráfico l).
La testigo
Yolanda Moreno indica la posición que ocupaba la doméstica
cuando se aprestaba a abrir la tranquera. Al fondo, la sierra
de Medina. (Foto Astorga)
Las tres avanzaron resueltamente hacia la vía férrea.
Dora Martina lo hacía delante de las dos hermanas. Un primer
detalle que les llamó la atención fue una tenue
luz verdosa situada en las proximidades del portón de entrada
de la casa. Pensaron que se trataba de una pick-up del señor
Huanca -peón de la finca- por lo que Dora Martina se aprestó
a abrir la portezuela para facilitar el paso del vehículo.
Cuando es disponía a hacerlo, Yolié dirigió
un haz de linterna hacia la luz verde. Súbitamente se Iluminaron
seis ventanillas correspondientes a una extraña masa discoidal
que se encontraba suspendida en ese lugar, a sólo 8 metros
de distancia (Objeto "f" en el gráfico l).
V. - FRENTE A LO INSOLITO
Se trataba de un cuerpo de unos
8 ó 10 metros de diámetro, cuya superficie parecía
metálica, similar el aluminio. Presentaba varios casquetes
unidos por protuberancias como remaches, y un domo en su parte
superior, también de aspecto metálico, pero más
oscuro y sin casquetes. No había ningún emblema
o distintivo en su estructura. Las mirillas eran ligeramente rectangulares,
de unos 70 x 50 cms., e irradiaban una potente luz blanca que
impedía ver su interior.
El resto
de la superficie no se apreciaba ya que una niebla blancuzca -que
salía del extremo inferior del objeto- obstruía
la visión de todo lo que pudiese existir más abajo
de las ventanillas. Desde el domo hasta la base de éstas
habría entra 2,50 y 3 metros, y desde esas bases hasta
el suelo, apenas 1,50 metros. El artefacto se balanceaba suavemente,
pero no giraba sobre sí. Evidentemente no estaba posado
en tierra. (Fig. 3).
Fig. 3 -El
objeto "f" de Trancas. De su parte inferior emanaba
un gas blancuzco de olor fuerte y penetrante. (ilustración
copyright by CADIU)
Una suerte de serpentina se encendió inmediatamente en
el Interior del objeto y comenzó a girar, detalle éste
que fue advertido a través de las mismas ventanillas. Éstas
cambiaban de colores, lenta y sucesivamente, lo que les comunicaba
un efecto de circunvalación que se daba en sentido contrario
a las agujas del reloj. La impresión de este movimiento
estuvo representado originariamente por una luz rosada o rojiza
que circulaba de una ventanilla en otra. Este proceso se hizo
paulatinamente más rápido, hasta adquirir el conjunto
de la periferia una tonalidad anaranjada, no sin antes haber pasado
por el rojo vivo. (Los marcos separativos de estos portillos no
cambiaban de posición, de manera que resultaba obvio que
no era el objeto el que giraba, sino una suerte de anillo o serpentina
luminosa del interior). Un suave ronroneo acompañaba estos
movimientos. La niebla comenzó a tornarse espesa, despidiendo
un olor penetrante, como azufre.
Las tres testigos certificaron estos pormenores en menos de 30
segundos. Una súbita llamarada que partió del objeto
(no saben de qué sector), las hizo volver a la realidad
ya que las tiró con fuerza al suelo, rodando sus cuerpos
unos 2 metros. Se incorporaron y, presas de pánico, corrieron
hacia la galería e ingresaron prestamente a la casa. La
empleada doméstica había sufrido en mayor medida
los efectos de la llama, ya que se encontraba delante de las dos
hermanas, las que sólo experimentaron una fuerte sensación
calórica. (Al día siguiente, Dora Martina será
asistida en el Hospital de Trancas, con quemaduras de primero
y segundo grado en el rostro, brazos y piernas).
Paralelamente, se encendieron en la vía férrea otros
tres focos luminosos (Objetos "a", "d" y "e"
con lo que totalizaron seis cuerpos extraños. Entre los
objetos más alejados ("a" y "e") mediaba
una distancia aproximada de 400 metros.
(Es probable que las luces vistas desde el fondo de la casa por
Dora Martina, y cuyo origen no pudo determinar, hayan sido consecuencia
del encendido simultáneo o Intermitente de esos focos.
Desde el medio del patio, resulta materialmente imposible la observación
del terraplén, pero es factible que el resplandor emitido
por los objetos haya iluminado el ambiente del patio).
VI. - HACES
COHERENTES DE LUZ
A medida que la serpentina interior giraba con mayor velocidad,
el objeto "f" fue paulatinamente cubierto por la niebla
que salía de su extremidad inferior. Las formas estructurales
del artefacto llegaron a perderse, siendo perceptible después
como una nube de tonalidad naranja.
Desde la ventana de la habitación N° 2 -que da hacia
el este- pudieron ver que desde la parte superior de ese mismo
objeto partió un "tubo" de luz de unos 3 metros
de diámetro, que siguió con minuciosidad los distintos
accidentes de la casa, como efectuando una cuidadosa escrutación.
Los demás objetos, posados o suspendidos a muy baja altura
en la línea férrea, tenían una apariencia
metálica semejante a la del objeto 'f', aunque éste
parecía considerablemente mayor. (La señora Yolié
le llamará "nave madre" no sólo por su
volumen, sino porque su comportamiento denotaba ser inspirador
de los correspondientes a los otros cinco). El ambiente estaba
muy Iluminado, de modo que fue relativamente sencillo apreciar
estos detalles.
VII - DESCRIPCION
DE LOS HACES
Al advertir que desde el objeto "d" comenzaron a avanzar
dos rayos compactos, Yolié salió nuevamente por
la puerta de la habitación N° 4 y se dirigió
hacia el extremo derecho de la casa (Sector "B", en
el gráfico l). Los haces se orientaron directamente hacia
un galpón situado a 50 metros de la vivienda, y en donde
se guardaba un tractor (N° 8 en el mismo gráfico).
Tardaron unos minutos en cubrir los 200 metros que median entre
la vía y el galpón; se detuvieron a 2 metros de
éste. Verlos avanzar con sus 3 metros de diámetro
fue un espectáculo sobrecogedor.
No tocaban el suelo en toda su
extensión: se mantenían apenas a 10 cm. del mismo.
Eran perfectamente cilíndricos, sin sombras por ninguna
parte. (Sin embargo, en atención al diámetro de
los objetos, estimamos que el punto de origen de los "tubos"
debió haber sido inferior al de su extremidad). No despedían
vapor ni emitían sonido alguno. Permanecieron frente al
galpón unos 30 minutos (Al día siguiente se comprobará
que las manchas de aceite que cubrían algunas partes de
la estructura del vehículo habían desaparecido,
como si hubiese sido sometido a un cuidadoso lavaje).
En una acción instintiva, Yolié introdujo su mano
derecha -hasta la mitad del antebrazo- en la "pared"
de uno de los "tubos" del objeto "d". Hasta
ese instante había discurrido en la posibilidad de un chorro
de agua concentrado por algún mecanismo desconocido. (La
notable claridad de los haces la inducía a tal especulación).
Pero su antebrazo no se humedeció
en lo más mínimo. El contacto con la luz -o lo que
fuera- le permitió experimentar una fuerte sensación
calórica que no le produjo -empero- ningún efecto
cutáneo. Era algo inmaterial que no acusó ninguna
alteración como consecuencia de su actitud. (Por de pronto,
si los haces llegaron hasta el galpón, resulta evidente
que tampoco se alteraron cuando atravesaron el cerco de la casa).
El temor a lo insólito hizo correr a Yolié nuevamente
hacia la vivienda.
Fachada de la vivienda de
la familia Moreno, escenario de uno de los más notables
episodios ufológicos de todos los tiempos. (Foto Astorga)
El padre de las tres hermanas quiso salir a indagar la causa de
estas luces, pero ellas se lo impidieron. (Durante varios años
había ocupado la intendencia de Trancas. De allí
que el comenzar estas manifestaciones luminosas, pensara en enemigos
políticos que se aprestaran a perpetrarle un atentado).
La madre de las jóvenes oraba.
Desde las ventanas de las habitaciones 2, 3 y 4 se veía
cómo desde los otros objetos partían haces luminosos
que avanzaban lentamente hacia las adyacencias de la finca. Eran
muy blancos y de perfecta configuración cilíndrica.
Sus luces no se dispersaban. Parecían caños de unos
3 metros de diámetro dispuestos paralelamente a razón
de dos por cada objeto, salvo el "f", que proyectaba
uno solo. Sus extremidades terminaban abruptamente. (El "tubo"
que unía los objetos "b" y "c" había
desaparecido, así como las sombras humanoides. Ahora ambos
objetos dirigían rayos compactos en dirección de
la casa).
Desde el objeto "e" se vieron emerger dos rayos coherentes
que llegaron lentamente hasta un criadero de 400 gallinas, ubicado
más el sur del galpón (Ver N° 9 en gráfico
l). Se detuvieron a corta distancia del gallinero y así
permanecieron por espacio de largos minutos.
VIII. - VARIACION
TERMICA
En el interior de la casa la temperatura fue creciendo hasta oscilar
en los 40° C. (Antes de la manifestación de estos fenómenos,
el índice mercurial sólo alcanzaba los 16 grados).
Los tres niños transpiraban mojando sus ropas, sin despertarse.
Dentro de la finca el ambiente estaba iluminado como de día.
La señora Yolié no acierta a explicarse por dónde
se filtraba la luz. Ninguno de los testigos advirtió si
los rayos atravesaban las paredes, pero Yolié nos manifestó
que ello bien podría ser la causa de la luminosidad interior,
aunque no se aventuraba a afirmarlo rotundamente. La superación
del cerco de la casa y del antebrazo de Yolié, por parte
de los "tubos" consolidaría la posibilidad apuntada.
La hipótesis del campo magnético canalizado, del
francés Jean Goupil, explica teóricamente estos
"tubos" como descargas toroidales del campo.
Las paredes, de madera o piedra no constituyen un obstáculo
para un campo magnético. A su criterio el haz luminoso
de la descarga toroidal puede reconstituirse del otro lado de
la pared, dando la apariencia asombrosa de una luz que atraviesa
un cuerpo sólido.
De igual modo, y teniendo en cuenta el desprendimiento de una
cantidad no despreciable de energía, la temperatura debe
elevarse necesariamente en el interior de la casa (3).
En determinado momento del desenvolvimiento de esos fenómenos,
la señora madre de las tres hermanas, vio una sombra que
se recortó fugazmente a través de ventana de la
habitación N° 3. Pero no sabe precisar si la visión
fue producto del mismo estado emocional o si realmente existió.
Poco después el objeto "f" proyectó el
haz de luz compacto hacia el sur, en dirección de la Villa
de Trancas. Se extendió con lentitud, y al cabo de 10 ó
15 minutos parece que alcanzó las inmediaciones del poblado.
Luego el haz se elevó hasta
completar un giro de 180° (Fig. 4) quedando en orientación
norte. Después es retrajo despaciosamente hasta desaparecer
en el objeto "f", el que comenzó a desplazarse
hacía la vía férrea. Allí se le unieron
los demás objetos, dirigiéndose todos a baja altura
hacia el este, en dirección de la Sierra de Medina. Habían
transcurrido 40 ó 45 minutos de la primera observación.
El horizonte se tiñó de luces anaranjadas por espacio
de más de media hora.
IX. - COMPROBACIONES
Resultan de particular interés los siguientes detalles
posteriores al incidente, toda vez que avalan en forma fehaciente
la manifestación de un fenómeno verdaderamente Insólito.
a) Una vez desaparecidos los artefactos, la familia Moreno en pleno salió al jardín, en donde se mantenía en suspensión la niebla producida por el objeto "f". Era muy densa. Un fuerte olor a azufre flotaba en el lugar. La niebla recién se esfumará 4 horas después.
b) Debajo del sitio en que se
balanceó aquel objeto, y dentro de un círculo de
8 a 10 metros de diámetro, comprobaron la existencia de
innumerables bolitas blancas de 1 cm. diámetro. Al día
siguiente encontraron iguales esferitas en la vía férrea,
pero no en la cantidad demesurada existente en el jardín.
Al ser suavemente presionadas se deshacían.
El jefe de¡ laboratorio químico del Instituto de
Ingeniería Química de la Universidad de Tucumán,
Walter Gonzalo Tell, procedió a realizar el análisis
correspondiente, el que arrojó presencia de carbonato de
calcio, en un porcentaje de 96,48%, y carbonato de potasio, en
un índice de 3,51%.
c) Los perros de la casa, conocidos por su bravura, no ladraron en ningún momento. Tampoco lo hicieron después de la desaparición de los objetos. Parecían atontados, como adormecidos. Iguales efectos se advirtieron en las gallinas;
d) La plantación de arvejas
del sector en donde aparecieron las bolillas se secó días
después.
Con los años, pese a la utilización de. fertilizantes,
se pudo estimular el crecimiento en el área, pero no con
la fuerza que tenía antes;
e) La
señora Yolié se aproximó a las 22,30 a la
casa del vecino Francisco Tropiano situada a unos 100 metros al
norte de la de ellos (Ver N° 10 en el gráfico l). Le
indagó sobre si había advertido algo raro durante
los últimos minutos. (El objeto "a" habla estado
dirigiendo rayos compactos hacia la finca del señor Tropiano).
Este declaró no haber sentido ni visto nada, ya que estuvo
profundamente dormido. Sólo alcanzó a comprobar
la Iluminación anaranjada que persistía en el cuadrante
este;
El vecino Francisco
Tropiano nos explica: "No vi los objetos pero sí observé
un resplandor anaranjado que persistió por treinta minutos
detrás de la sierra de Medina". (Foto Astorga)
f) Siempre con igual propósito
de recoger detalles ampliatorios del fenómeno, los protagonistas
Interrogaron al día siguiente al capataz de la finca, señor
José Acosta, quien tiene su morada al oeste, a unos 100
metros de la de aquéllos, más allá de un
canal de riego.
Lo primero que Acosta les preguntó fue sobre la razón
por la cual se había incendiado el campo, ya que lo vio
iluminado hacia el este. Agregó que por esa hora se "entretuvo"
observando numerosos objetos que evolucionaron largo tiempo hacia
el Oeste (Evidentemente, se trataba de elementos no visualizados
desde la finca "Santa Teresa". Si se estudia el gráfico
N° 1 se constatará la existencia de una arboleda que
cierra la visual por los fondos de la casa. Sus moradores es encontraban
imposibilitados de advertir los objetos denunciados por Acosta,
hacia el oeste. Igual consideración -aunque en contrario-
cabría para éste con relación a los fenómenos
de la vía férrea, vistos hacia el este. Acosta sólo
pudo percibir un resplandor persistente, atribuyéndolo
a un Incendio);
g) Otro testimonio de valía
corresponde a la doctora René Vera, médica del Hospital
de Trancas, situado en las afueras del pueblo.
Esa misma noche, al descomponerse su automóvil -en momentos
en que se conducía hacia la Villa- decidió completar
a pie el trayecto restante. Eran alrededor de las 23 horas, cuando
vio venir en dirección oeste-este, y con ligera orientación
norte, una flotilla de 40 ó 50 cuerpos luminosos que pasaron
a baja altura sobre el lugar. Dejaron el ambiente impregnado a
azufre, al extremo que la doctora estuvo a punto de perder el
conocimiento.
(Como estos elementos procedían
del oeste -y en atención a su elevado número- pensamos
que probablemente se trató de los mismos cuerpos vistos
por el capataz Acosta, en viaje hacia la Sierra de Medina. Hacia
ésta habían convergido minutos antes los objetos
obervados por los ocupantes de la finca "Santa Teresa").
La figura 5 aclara convenientemente la observación de la
doctora Vera;
Fig. 5. -Vista general del
área de verificación de los fenómenos de
Trancas. (Ilustración Copyright by CADIU)
h) A criterio de la señora
Yolié, los objetos visualizados serían producto
de una tecnología terrestre, basando sus presunciones en
los remaches advertidos en la estructura del objeto "f",
así como en las sombras humanoides vistas a la distancia.
Esta afirmación resulta de particular importancia, no en
orden a la hipótesis terrestre en sí, sino en cuanto
tal expresión muestra a la entrevistada como una persona
no proclive a lucubraciones fantásticas. Si algo la serenó
durante los acontecimientos fue su creencia de que siendo "personas
como nosotros, no podía tratarse de inteligencias extraterrestres".
X. -APLICACION
DE LA UFOLOGIA COMPARADA EN EL CASO DE TRANCAS
A) SERPENTINA: La descripción de la serpentina
nos induce a recordar la hipótesis del "sumidero magnético",
del desaparecido ingeniero canadiense Wilbert Smith, aprovechable
a través de un aro conductor, giratorio, que lo rodease.
Los efectos luminosos de la máquina que utilizase este
procedimiento se deberían a la rotación del anillo,
aunque a veces podrían imputarse a una descarga en forma
de corona.
Para Smith, muchos "platillos" nocturnos no serían
vistos para nada, especialmente cuando sus aros no experimentasen
los efectos del calor, debido a la ausencia de rotación.
(Recuérdese que -al principio- el objeto "f"
se mantenía en la penumbra, a corta distancia de la finca).
Pero si el aro rotativo aumentase
su velocidad, recalentándose a consecuencia de sus movimientos
dentro del campo magnético, Smith sostenía que aparecería
un resplandor rosado. Luego -a mayor velocidad del anillo- el
color es tornaría más brillante, llegando al rojo,
después al naranja y posteriormente al amarillo. El proceso
de conversión sería gradualmente más veloz
(4).
(En el caso de Trancas la serpentina giratoria comenzó
a moverse lentamente, con una tonalidad entre rosada y roja. A
medida que su rotación cobraba mayor velocidad, el matiz
viraba al rojo vivo, para asumir finalmente un tono anaranjado
que persistió durante toda la duración del fenómeno.
Las fases de mayor velocidad de giro -que aparejarían coloraciones
amarillas y rojo-blancuzcas no fueron alcanzadas por el objeto
de Trancas. No obstante, el orden correlativo de las variaciones
advertidas resulta coincidente con las especulaciones de Smith);
B) AZUFRE. - Suele estar íntimamente ligado a los descensos del fenómeno. Entre los casos argentinos en que el olor a azufre fue una nota distintiva, vale la pena aludir a los siguientes episodios:
a) 11 de setiembre de 1967, Villa
Constitución, Prov. de Santa Fe, 21,30 horas.
Dos jóvenes que trabajaban en la finca de la familia Calamante
participaron a la señora Catalina Salvarezza de Calamante
de la presencia de un extraño objeto luminoso que, aparentemente,
se había posado a poca distancia de la casa. Tanto esta
última, como su esposo y seis personas que se encontraban
ocasionalmente en la casa constataron que a unos 300 metros del
lugar se encontraba -en efecto- un misterioso cuerpo que irradiaba
enceguecedores destellos lumínicos. Se mantuvo suspendido
a un metro del suelo y por espacio de 4 horas, no siendo posible
aproximarse al mismo, ora por el vendaval que arreciaba, ora por
la notable luminosidad del Ovni. No obstante ello, y una vez desaparecido
el fenómeno, se acercaron al sitio ya casi de madrugada.
La primera gran impresión estuvo dada por un penetrante
olor a azufre que flotaba en el ambiente. La gramilla estaba como
desecada en un área de 3 metros. En el centro de la huella
existían dos trazos paralelos, como producidos por dos
ruedas o esquíes (5).
b) 18 de julio de 1968, Lavalle,
Prov. de Mendoza, 7,30 horas.
Las maestras Amelia Arasqueta, Zulema Arasqueta, Mary Granada
de Banigila y Silvia Grozona se dirigían a Lavalle cuando
vieron un extraño objeto rojo-anaranjado, de forma oval,
que se desplazaba a muy pocos metros del suelo. Tenía unos
20 metros de diámetro, se movía muy lentamente y
no producía sonido alguno. Antes de la aparición
se percibió un fuerte olor a humedad (ozono?), que se intensificó
hasta hacerse irrespirable. Una de las testigos experimentó
somnolencia (6);
c) 22 de julio de 1968, El Sauce,
Prov. de Mendoza, 1,20 horas.
Mientras cumplía su guardia nocturna, la señora
Adela C. de Panasitti, enfermera del Hospital Neuropsiquiátrico
de El Sauce, fue sorprendida por un zumbido ensordecedor. Al salir
al patio, vio en medio del mismo un objeto de gran tamaño,
color aluminio y forma de trompo, con una serie de ventanillas
cuadradas por una de las cuales la testigo distinguió varias
figuras humanas que se movían. La enfermera se sintió
quemada por la luminosidad que emitía el objeto y quedó
con las piernas paralizadas. A poca velocidad, el OVNI se elevó
por encima de un muro de 12 metros de altura, rozó las
ramas de un árbol de pimienta y se alejó. Entonces
la señora de Panasitti
recuperó su movilidad. El aterrizaje dejó manchas
grisáceas en el patio y un olor a azufre quemado. la enfermera
sufrió quemaduras de primer grado en el cuello, manos y
rostro. (7);
d) 18 de diciembre de 1969. La
Reducción, Tucumán, madrugada.
El agricultor Manuel Rodolfo Rodríguez afirmó haber
visto un OVNI de 70 metros de largo con forma de cigarro, dispuesto
horizontalmente, que estuvo suspendido durante 20 minutos a la
altura de los cables del tendido eléctrico que corren paralelos
a la ruta N° 38, en las proximidades de su finca. La misma
visión tuvo el padre del testigo, señor Joaquín
Rodríquez, cuando acudió al lugar de la observación
llamado por su hijo. Al día siguiente se comprobó
que en la zona donde estuvo el OVNI, las hojas de los eucaliptos
estaban chamuscadas y en el aire había olor a azufre o
a pólvora quemada. (8).
En orden a la determinación de este tipo de constantes,
el investigador se enfrenta con la dificultad de no contar con
una certidumbre plena de que las emanaciones realmente sean sulfurosas.
Los testigos -por lo general-, hablan de un gas "fuerte y
penetrante" asociándolo al olor a azufre, que les
es más conocido. Pero muchas veces los protagonistas alimentan
dudas acerca de tal calificación. Son numerosos los casos
en que tal encuadramiento se hace a título aproximativo.
De nuestra parte, pensamos que la verdadera naturaleza de estos
efluvios podría estar en el OZONO, más que en el
azufre. Es un gas fuerte y penetrante, que importa una modificación
alotrópica del oxígeno. En cantidades apreciables
presenta una tonalidad azulada que -sin embargo- puede pasar desapercibida
frente a la coloración de la poderosísima luz del
fenómeno. Su densidad equivale a una vez y media la del
oxígeno. (De allí que no se volatilice rápidamente).
A la temperatura ordinaria se descompone lentamente, lo que explicaría
su persistencia por varias horas en los sectores de descenso.
Una de las formas de manifestarse es a través de descargas
eléctricas. Es más, la física nos enseña
que un campo magnético alterno, motivado por una corriente
de inducción, produce las llamadas corrientes Parásitas
o de Foucauld. Este efecto se presenta asociado no sólo
a un INCREMENTO DE LA TEMPERATURA, sino también a la PRODUCCION
DE OZONO, cuya inhalación en estado concentrado acarrea
la PERDIDA DEL CONOCIMIENTO. (La doctora Vera estuvo a punto de
desmayarse).
Nos preguntamos -en consecuencia- si el fenómeno OVNI no
es sino un proceso eléctrico o, al menos, utiliza energía
eléctrica en su desenvolvimiento.
Adviértase la significación que adquiere la verdadera
ra naturaleza del gas, con miras a la determinación del
mecanismo rector de estas manifestaciones. Creemos que en el ozono,
y no en el azufre, puede estar el indicio que buscamos);
C) RESIDUOS: El residuo carbonatado de Trancas es plenamente coincidente en su composición química con el de otros aterrizajes, entre ellos el producido el 12 de Mayo de 1962, en las inmediaciones de Bahía Blanca (Argentina). El análisis de este último material fue realizado en los laboratorios de la Universidad Nacional del Sur arrojando presencia de un elevado porcentaje de carbonato de calcio y un remanente de carbonato de potasio (9);
D) HACES COHERENTES DE LUZ: En oportunidad de nuestra entrevista con la señora Yolié M. de Colotti, le exhibimos varias publicaciones ufológicas que incluían dibujos aclaratorios de observaciones referidas a "tubos" de luz. Mayúscula fue su sorpresa al advertir las marcadas semejanzas que existían entre esos casos y el fenómeno de Trancas. Conviene tenerlos en cuenta ya que abonan la autenticidad de este último suceso:
a) CONSTANTE 1: El 6 de mayo
de 1967, el señor Raymond Schirrmann, su señora,
su hijo Jean Luc (10 años) y un compañero de éste,
Philippe Wassiner (11 años), fueron a pasar el fin de semana
a un chalet ubicado en Das Hochfeld, en la ciudad de Estrasburgo,
a unos 9 kilómetros al S.E. de Schirmeck, Francia (10).
A las 19 horas, luego de terminar de cenar, se dirigieron a una
pequeña terraza para contemplar la puesta del sol. Súbitamente
una hilera de 7 ú 8 objetos alineados surgió en
dirección Oeste-N.O., a unos 9 kilómetros de distancia.
Cada elemento parecía estar compuesto por un núcleo
oscuro, rodeado de un halo que semejaba a un "círculo
de humo". Al cabo de unos minutos desaparecieron hacia el
Sur, pero luego reaparecieron para dispersarse rápidamente
en distintos sentidos, siempre dentro del cuadrante Oeste. En
ese sector el bosque presentaba una fuerte tonalidad rojiza, como
producida por un incendio. A las 20 horas, el resplandor se extinguió.
Aún comentaban estos incidentes cuando, a las 21 horas,
emergió a una centena de metros de la vivienda -viniendo
del sur- un enorme objeto oscuro que respondía a la configuración
de una lenteja. Tenía unos 15 o 20 metros de diámetro.
El silencio era total. Se aproximó
lentamente hasta unos 20 ó 30 metros del chalet y allí
se detuvo. Una suerte de haz luminoso blanco amarillento, y de
aspecto COMPACTO, se proyectó entonces desde la parte inferior
del objeto hacia la ventana de la cocina. El rayo era perfectamente
cilíndrico, salvo su extremidad que parecía ligeramente
más voluminosa. Desapareció bruscamente.
Fig.
6. - El fenómeno de Das Hochfeld, Francia, del
6-5-67. El objeto proyectaba tres haces coherentes de luz. (Ilustración
Copyright by CADIU)
La señora de Schirrmann
aprovechó esta circunstancia para penetrar a la cocina
e intentar cerrar los postigos, pero un nuevo haz luminoso que
partió del objeto le hizo desistir de tal propósito.
la mujer llamó atemorizada a su marido, al tiempo que otros
dos rayos coherentes se incorporaban al anterior. Los tres guardaban
un perfecto paralelismo, siendo el primero de un color azulado
y los dos restantes de un verde malva. El primero tenía
el grosor del pulgar y los otros dos el del
meñique, Terminaban bruscamente a un metro de tierra y
se situaban en un mismo plano, no vertical. Su distancia entre
sí era de una decena de centímetros, orientándose
los tres hacia el interior de un trapecio luminoso que se dibujaba
en el suelo y cuyos lados no paralelos terminaban al pie del muro
del chalet. (Ver figura 6).
Minutos después se produjo la desaparición instantánea
de las proyecciones cilíndricas y del trapecio luminoso.
Segundos más tarde, el objeto volador enfiló lentamente
hacia el norte, perdiéndose entre los árboles que
circundaban la vivienda. La estación de radar de Das Hochfeld
denunciaba podo después la captación de un cuerpo
no convencional, entre las 20 horas y las 22 horas.
COMPARACION CON TRANCAS: Las diferencias más notables radican en el grosor de los "caños" de luz, el color de los mismos y en su aparición instantánea. Las similitudes se dan en función de la perfecta coherencia de los haces, así como en su aparente tarea de escrutación;
b) CONSTANTE II: En la noche
del 29 de agosto de 1967 -en ausencia de sus padres- el joven
Yvan Guindon (13 años) se encontraba con sus dos hermanas
(Diana y Dennise), en el hogar paterno de Oka a 38 kilómetros
de Montreal, Canadá. Sus hermanos dormitaban en una habitación
contigua (11).
A las 23,10 horas, percibió un extraño zumbido,
al tiempo que los dos gatos de la casa comenzaron a correr en
distintas direcciones. Llevado por la curiosidad, el joven subió
a un banquillo y se asomó por la ventana de la sala de
baño. Con natural sorpresa, no exenta de temor, comprobó
la presencia de un aparato luminoso que se balanceaba suavemente
a unos 50 metros de la casa. Se encontraba suspendido a unos 5
ó 6 metros del suelo y parecía tener 10 metros de
diámetro por 5 de alto. Su parte superior emitía
una luminosidad blancuzca, mientras que sobre su periferia horizontal
(de apariencia circular) se movían ondulantes unas luces
rojas, anaranjadas y amarillas.
Del extremo inferior del artefacto emergió un rayo luminoso
de mayor intensidad que el arco de una soldadura eléctrica,
el que se alargó lentamente. Sus contornos eran perfectamente
definidos, lo que le comunicaba la apariencia de una "barra"
o "CILINDRO" brillante. Daba la impresión de
buscar algo en el suelo, de modo que estaba animado de cambios
direccionales permanentes. Fue así como, imprevistamente,
el rayo se elevó hasta la altura de la ventana y quedó
apuntando al niño que, presa de pánico, se arrojó
prestamente al suelo. Sus ojos le ardían y casi no veía,
normalizándose su visión unos 2 ó 3 minutos
después. (Ver Fig. 7).

Recompuesto del susto, el joven trepó nuevamente al banquillo y dirigió su mirada hacia el exterior. El objeto se mantenía en el lugar, aunque el rayo coherente había desaparecido. Ahora una suerte de proyección luminosa -también de aspecto compacto- había surgido en la parte superior del extraño vehículo, estirándose verticalmente hasta alcanzar una altura de 12 metros. La extremidad de esta prolongación coherente se expandió, recayendo sobre el objeto y formando una especie de muro transparente de forma acampanada. Su base alcanzó el suelo, abarcando una extensión de 80 metros de diámetro. (Ver. Fig. 8 y 9) El ronroneo o zumbido comenzó a hacerse más persistente. Las luces del objeto se apagaron y éste cobró rápidamente altura, desapareciendo hacia el N.N.E. Eran las 23,25 horas.
COMPARACION CON TRANCAS: En Trancas y en Oka, los haces parecían estudiar minuciosamente las dependencias de las fincas. En ambos hay coherencia de la luz emitida; las proyecciones avanzan con lentitud; los animales domésticos acusan la presencia del fenómeno; existe una serpentina giratoria con variaciones del rojo al naranja y al amarillo; un ronroneo preside la manifestación del fenómeno;
c) CONSTANTE
III: A fines de octubre de 1967, el señor A. R. Spargo,
en circunstancias en que se conducía en su automóvil
hacia Boyup Brook, Australia, fue súbitamente enfocado
por un "TUBO" de luz que partió de un objeto
situado a 30 metros o más del suelo. El vehículo
se detuvo. Desde el parabrisas pudo comprobar que el "tubo"
tenía entre 60 cm. y 1 metro de diámetro y era hueco
(12). Se mantuvo como observando al señor Spargo por espacio
de 5 minutos y luego desapareció con el objeto emisor.
(Ver Fig. 10).
Fig. 10. - El fenómeno de Boyup Brook,
Australia, de fines de octubre de 1967. El vehículo del
testigo fue enfocado por un "tubo" de luz que partió
de un objeto situado a 30 metros del suelo. (Ilustración
Copyright by FSR).
COMPARACION CON TRANCAS: Para el señor Spargo, el haz compacto daba la impresión de ser hueco. La misma sensación experimentó la señora Yolié al ver avanzar de frente los rayos proyectados por el objeto "d". En uno y otro incidente, coherencia de la luz de por medio, hubo una tarea de escrutación;
d) CONSTANTE IV: El 31 de agosto
de 1968, los señores Marius Carrá y Paul Billard
habían llevado un tractor con un acoplado a fin de recoger
atados de centeno en un campo perteneciente al primero de ellos
ubicado casi en la cima de una colina, en Villiers-Morvan: Francia
(13).
A la izquierda de un bosque de
abetos, y sobre una pequeña colina situada a 2 kilómetros
de allí , al S.O., Carrá visualizó a las
10,30 de la mañana, una mancha blancuzca que tenía
una apariencia romboidal o -si se quiere- de un naipe de picas
extendido sobre la hierba.
Fig. 11. - El fenómeno de Villiers-en-Morvan,
Francia, del 31-8-68. El haz compacto tenía una extensión
de 2 km. Su avance y retroceso se operaba en forma despaciosa.
(Ilustración Copyright by CADIU)
Los trabajadores no prestaron mayor atención al hecho,
por lo que continuaron con su tarea. Pero media hora después
comprobaron con extrañeza que desde aquel cuerpo blanquecino
estaba emergiendo una prolongación luminosa que -en forma
de TUBO- se alargaba paulatinamente en dirección a ellos.
Entre 5 y 10 minutos cubrió la extensión de 2 kilómetros,
deteniéndose sobre unos arbustos, a 30 ó 40 metros
del lugar en que se encontraban.
El señor Billard, de pie sobre el acoplado, apilaba los
atados que desde el suelo le alcanzaba el señor Carré.
Este podía ver el "tubo" ligeramente de costado,
mientras que el señor Billard lo apreciaba bien de frente.
Era tan brillante que imposibilitaba una observación detenida.
Su extremidad -de 1 a 2 metros de diámetro- presentaba
una especie de telaraña brillante, animada de un curioso
movimiento comparable a los puntillos luminosos de las pantallas
de TV. Cuando el tractor se desplazaba, la extremidad del tubo
coherente hacía lo propio como estudiando los movimientos
de los hombres y su máquina.
Al cabo de una decena de minutos, el rayo -o lo que fuere- se
contrajo lentamente hasta el objeto originario, el cual desapareció
bruscamente. El fenómeno duró en total entre 30
y 45 minutos. (Ver Fig. 11).
COMPARACION CON TRANCAS: El objeto "f" de Trancas proyectó un haz coherente de unos 3 metros de extensión, distancia que cubrió entre 10 ó15 minutos. En ambos casos los rayos avanzaban con lentitud; el enorme diámetro del "tubo" de Francia (1 a 2 metros) parece muy semejante al caso argentino, con unos 3 metros de diámetro; tanto en uno como en otro incidentes, el haz coherente denota cumplir una tarea de observación por espacio de más de media hora; el brillo es intensísimo en ambos eventos;
e) CONSTANTE V: En la noche del 19 de setiembre de
1968, en Mendoza, Argentina, cinco entidades extrañas -que
minutos antes protagonizaron una curiosa experiencia con los señores
Carlos Peccinetti y Fernando José Villegas- penetraron
a un objeto volador por un rayo de luz COMPACTO que guardaba una
Inclinación de 45° con relación al suelo (14).
El haz se retrajo y desapareció con el ascenso del elemento
que lo producía. (Ver Fig. 12).
Fig.
12 - El fenómeno de Mendoza, Argentina, del 31-8-68.
Las cinco entidades antropomorfas penetraron al objeto por un
rayo de luz compacto. (Ilustración Copyright by CADIU)
COMPARACION CON TRANCAS: En ambos casos la luz proyectada no se dispersaba; las figuras que se movían entre los objetos "b" y "c" de Trancas, aparentemente lo hacían dentro del tubo que los unía; en Mendoza, las entidades antropomorfas se introducen por el tubo.
XI. - CONCLUSIONES
SOBRE LOS HACES COHERENTES
Cuantiosos son los incidentes que incluyen referencias a proyecciones
compactas de luz, pero para no fatigar lo atención del
lector estimamos conveniente limitar su examen a los casos precedentemente
expuestos.
El propósito que ha informado este enumeración ha
sido meramente ejemplificativo, a fin de Ilustrar los procedimientos
de la ufología comparada y del valor de sus verificaciones.
De manera que va de suyo que todo aspecto susceptible de reiteración
en manifestaciones posteriores, deberá ser materia de cuidadoso
estudio dentro de esta rama ufológica. El detalle de los
rayos es apenas uno entre más de un centenar de pormenores
que tipifican estas observaciones, siendo todos dignos de consideración
preferenciaL
Los hechos relatados anteriormente denotan manipulacions lumínicas
a un nivel difícil de comprender. Lo más aproximado
a estos comportamientos es el rayo Laser (sigla de "Light
Amplification by Stimulated Emission of Radiation", esto,
es amplificación de luz por emisión estimulada de
radiación). Consiste en una barra de rubí sintético
con cierto porcentaje de óxido de cromo, aunque también
se emplean otras sustancias sólidas y gaseosas, como el
fluoruro de calcio, el helio o el neón. Una lámpara
tubular envuelve en forma espiralada la barra. Cuando aquélla
se enciende, su luz estimula los átomos de la barra de
rubí, almacenando éstos una luz que emiten de repente,
con una viva tonalidad rojiza. Este fenómeno se produce
en forma coherente, o sea, con una serie de ondas sincronizadas
que viajan en rayos casi perfectamente paralelos ya que poseen
la misma frecuencia e igual amplitud.
En los casos ufológicos citados el brillo de los haces
coherentes habla muy a favor de una luz concentrada, como el Láser
(La intensidad del Laser de rubí es un millón de
veces superior a la de ese mismo color emitida por el sol). Pero
las demás particularidades de los "tubos" los
sitúan en un plano sorprendentemente más avanzado
que el del propio Laser, si de luz concentrada se trata.
No creemos que los denunciantes hayan discurrido esas experiencias,
complicándolas con la incorporación de un detalle
que acrecentaría su Inverosimilitud. Recordemos que en
el caso analizado como constante II, el único protagonista
fue un niño de apenas 13 años, no obstante lo cual
su testimonio observa plena coincidencia con los correspondientes
a otras partes del mundo. Estos incidentes han sido acopiados
por primera vez en este artículo, de manera que resulta
materialmente imposible su conocimiento previo por personas de
ten variado extracción cultural como lingüística.
Nos parece evidente que aquella gente ha visto algo que tiene
existencia concreta y que responde a definidas pautas de constancia.
Sin embargo, no nos aventuramos
a arriesgar una hipótesis fundada en la materialidad de
esos "tubos" pese a que su carácter compacto
dejaría entrever la presunción. En las proyecciones
de Morvan y Trancas -por ejemplo- la suposición de una
prolongación sólida sin sustentáculos visibles,
a lo largo de 2 y 3 kilómetros de extensión, respectivamente,
resulta incomprensible. Máxime en orden a la explicación
del mantenimiento recto del tubo -pese a su horizontalidad- o
de los sucesivos segmentos retráctiles que posibilitarían
esa prolongación. La Introducción del antebrazo
en uno de los "tubos" por parte de uno de los testigos,
aleja aún más la eventualidad de su naturaleza sólida.
En igual tren especulativo, el carácter de escrutación
a que parecería responder el comportamiento de los rayos,
sugeriría un expediente observacional que dispondría
aparentemente de las propiedades de las fibras ópticas.
La telaraña terminal de¡ caso de Morvan insinuaría
-verbigracia- un retículo colocado en la extremidad de
un tubo óptico.
De ¡gual modo, se plantea la posibilidad de que los llamados
"cigarros de nubes" (Tipo II) -al menos algunos- no
constituyen una categoría especial de¡ fenómeno,
sino haces coherentes como los recién estudiados. Qué
aspecto habría tenido la proyección de 3 kilómetros
de Trancas, si la misma se hubiese verificado a gran altura? El
avance lento del haz le hubiese comunicado el carácter
de un objeto que de circular deviene en tubular. Tal lo ocurrido,
por ejemplo, con el "cigarrode Dole (Francia), del 18-19
de agosto de 1954, descripto por Aimé Michel (15). En esa
oportunidad, el objeto -casi circular al comienzo- se alarga cada
vez mas hasta hacerse cilíndrico.
Un proceso inverso lo refiero Jacques Vallée (16), al aludir
al fenómeno de Homer (EE. UU), ocurrido el 11 de abril
de 1964. Uno de los cuerpos vistos en esa ocasión tenía
la forma de un lápiz, pero a los pocos segundos comenzó
a disminuir su longitud, hasta tomar el aspecto de un "platillo".
La masa nubosa que generalmente rodea uno de los extremos de esas
manifestaciones tubulares, podría interpretarse como el
núcleo de la proyección. Nos explicamos: el objeto
"f" de Trancas se rodeó de una espesa nubosidad,
a tal punto que ésta terminó por cubrir las formas
estructurales de aquél. Recién entonces emitió
el rayo de luz compacto hacia la casa. Este proceso nos induce
a pensar que la producción de la nube estaría íntimamente
relacionada con las proyecciones coherentes. Nube y proyección
serían dos aspectos de un mismo fenómeno. Si el
objeto "f", -con su longilíneo rayo luminoso-
hubiera estado a gran altura, habría sido visto como un
"cigarro" blancuzco con un penacho vaporoso y anaranjado
en uno de sus extremos. Dejamos planteado el interrogante.
La cuestión -según se advierte- es bien compleja,
corriéndose el riesgo de adentrarse en lucubraciones privativas
de la ficción científica, en detrimento de la estricta
confrontación de los hechos. No obstante, tales consideraciones
resultan de utilidad en cuanto orientan nuestra pasión
inquisitiva hacia estos pormenores, alentando su profundización
con miras a la determinación de su verdadera naturaleza.
Si el mentado Proyecto de Colorado hubiese practicado análisis
comparativos, sus conclusiones hubieran sido completamente diferentes.
La honestidad investigativa exigía un examen de amplitud.
Desafortunadamente sus integrantes se circunscribieron a los límites
que sus mentalidades se fijaron apriorísticamente.
Los colaboradores del desaparecido doctor Condon y éste
especialmente- fueron incapaces de aportar elementos valederos
de juicio tendientes a refutar un fenómeno que en
verdad- no supieron explicar. Aquél optó por la
poco feliz fórmula histórica de negar, en nombre
de la ciencia, algo que lo resultaba embarazoso interpretar en
términos convencionales; y ello a pesar de que en el propio
contexto del informe se aceptan varios incidentes bajo la calificación
final de "no identificados". Si se desconocía
su naturaleza, mucho más científico hubiera sido
evitar un pronunciamiento tan categórico.
Al respecto , decía Laplace que "estamos tan lejos
de conocer las fuerzas de la Naturaleza y sus múltiples
modalidades de acción, que sería poco filosófico
negar la existencia de ciertos fenómenos, tan sólo
porque no pueden ser explicados en el estado actual de nuestros
conocimientos" (17).
No dudamos que los integrantes del Comité de Colorado son
relevantes personalidades en sus respectivas especialidades, pero
algunos demostraron ser grandes profanos en ufología, en
donde carecieron por completo de autoridad. No aspiraron a ver
más allá de lo que su "sano juicio" les
recomondaba. La ceguera mental, cuando consciente, doblemente
reprensible. Qué podemos pensar se preguntaba el genial
Galileo- de la actitud de aquellos científicos que "con
obstinación realmente viperina, se han negado a mirar el
cielo por el telescopio?
Qué debemos hacer ante ellos, reir o llorar?" (18).
CITAS BIBLIOGRAFICAS
1) RUPPELT E., "The Report on Unidentified Flying
Objects", Ace Books Inc. NY, 1956, p. 44-45.
2) GALINDEZ 0. A., "Trancas, after seven years",
FSR, mayo-jun 1971, p. 14-20.
-"Trancas, sept ans apres", Phén. Spat., N°
33, set. 1972, p. 18-28
-"Trancas, sept ans apres" LDLN, Fcla., N° 121,
dic. 1972, p. 16-22.
-"Amérique du Sud, continent de prédilection
des Ovnis: Trancas", Inforespace, Bélgica, N°
9, 1973, p. 29-36.
3) Goupil, J. "L'Hypothese du champ magnétique
canalisé", Phén. Spat., N° 12, jun., 1967,
p. 24.
4) Keyhoe D. E., "Platos Voladores del Espacio",
Colecc. Aeron. Argent., 1955, p. 129.
5) Aldunati, G., "Aterrizajeen V. Constitución",
Bol. Del CADIU, N° 2, 1968, p. 51-52.
6) "Espacio", Rosario, N° 3, 1970, p. 4.
7) "Exo", Corral de Bustos, Córdoba, N°
1, jun.-jul. 1971 p. 7.
8) "La Gaceta" (diario), S. M. de Tucumán,
21-12-69.
9) Uriondo, 0. "Objetos Aéreos No ldentificados"
Bs.As. 1965, p. 153.
10) Mesnard, J. "Quatre Enquetes". Phén.
Spat, N° 14, dic., 1967, p. 18.
11) Observations Canadiennes. Phén. Spat., N°
18, dic. 1968. p. 12.
12) Hugil, J. "A Tube of Light", FSN N° 4
Jul-Ag. 1968, p.p. 15-16.
13) Mesnard, J. y Fouéré, R. "Enquetes
dans Le Nivernais et Le Morvan" Phén. Spat., N°
18, dic. 1968, p. 24-26.
14) Bowen, Ch. "One day in Mendoza" FSR. N°
6, nov.-dic. 1968, p. 2-5.
15) Michel, A. "Los misteriosos Platillos Volantes".
Pomaire. 1963, p. 34.
16) Vallée, J. "Les Phénomenes Insolites
de l'Espace". La Table Ronde, 1966, p. 28.
17) Talamonti, L. "Universo Prohibido", Plaza
& Janés, Barcelona, 1970, p. 289.
18) Uriondo, 0., ob. cit., p. 137.