Autor:
Rubén 0. Morales.
Síntesis: Un
reportero gráfico encontró una extraña imagen
en el cielo al revelar las fotos que había tomado de un
barrio en construcción. Presentamos su testimonio, la investigación
in situ y el análisis técnico de la foto.

A fines de 1980 una sucesión de copiosas lluvias anegaba a zonas agrícolas de la provincia de Buenos Aires. El importante Río Quequén sobrepasó su cauce, arrasando puentes y viviendas. Las aguas invadieron una amplia planicie ribereña, llevándose en su furia a los humildes barrios costeros.
Para paliar la difícil situación de los damnificados, se gestionó la construcción de un barrio con 50 viviendas en la ciudad portuaria de Quequén, aprovechando un terreno fiscal situado en las proximidades del Hospital Irirsun.
En la mañana del 6/1/1981 -día de Reyes- un cronista y un fotógrafo del diario "El Atlántico'' que se edita en Mar del Plata se dirigían en automóvil al lugar para realizar una nota sobre la buena marcha de las obras.
Llegaron al barrio por una calle de tierra que sirve de acceso y estacionaron el automóvil (Ver Plano I). Eran casi las 11 horas.
Era poco el material periodístico que podía extraerse de allí; por entonces la construcción promediaba y el barrio ofrecía un aspecto más bien ruinoso. No obstante lo recorrieron y el fotógrafo -Juan Carlos Lima- tomó tres placas en distintos sectores. Cuando retornaban hacia el auto, Lima advirtió que el conjunto de edificios que tenía justo enfrente daba una imagen mas amplia de la magnitud de la obra (Ver Plano). Enfocó y tomó su ultima foto.
Regresaron a las oficinas que posee "El Atlántico" en la ciudad de Necochea y Lima se dirigió al laboratorio para revelar el rollo.
Hecho esto, comenzó a obtener copias en papel y al observar la ultima murmuró contrariado:
_Me salió manchada...
Siguió trabajando en el revelado, aplicó el fijador y al lavar el papel encendió la luz.
_No... , pero esto no es una mancha. -se sorprendió.
Puso el negativo en la ampliadora,
corroborando su afirmación anterior. Llamó al cronista,
y entonces tuvo lugar el siguiente diálogo:
- Mirá, creo que tengo una fotografía histórica,
creo.
- ¿Qué tiene de histórico? -dijo el periodista
mientras sus ojos repasaban las informes acumulaciones de ladrillos
y arena que aparecían en la foto.
- -¡No! ¡Fijate esto! -Lima señaló la
"mancha".
- Mirá, creo que es un Ovni...
Lima llevó el negativo
hasta el laboratorio de un colega, donde lo estudiaron con una
potente ampliadora. Convencido por fin de haber "cazado"
un Ovni con su cámara, envió la foto a la redacción
de "El Atlántico" en Mar del Plata. Así
pues, en su edición del 7/1/81 el matutino le dedicó
un pequeño recuadro con la foto y un breve pero fantasioso
comentario donde entre otras cosas se puede leer: "...vieron
recortarse sobre el cielo a considerable altura, un objeto que
se desplazaba a gran velocidad..."
Hay más: "...Prestamente, el fotógrafo tomó
varias placas gráficas para reflejar las características
del desconocido elemento que surcaba el cielo..." Y sigue
así.
Al leer esta disparatada version, Lima resolvió cursar un cable a la agencia de noticias Télam en el cual relataba exactamente las condiciones en que obtuvo la foto. Ese cable fue reproducido por el diario Crónica, de Buenos , Aires, el 8/1/81 aunque no pudieron evitar ponerle como título "LOS OVNI TAMBIEN VERANEAN".
El mismo día 7, Lima y su compañero recorrieron en auto diversos sitios de Quequén intentando hallar algún posible testigo. En tanto, algunos vecinos de Mar del Plata dijeron haber visto un objeto luminoso en la noche del día 6 pero la foto había sido tomada por la mañana.
Un mes después llegué al barrio en construcción junto con el colega Guillermo Daniel Giménez, y allí entrevistamos a los albañiles que trabajaban en la obra. Manifestaron que ninguno de ellos vio al OVNI. Habían quedado estupefactos después de leer la versión amarillista de "El Atlántico" y fue tal su interés que se convirtieron en encuestadores espontáneos, sin lograr hallar un solo testigo. Cabe añadir que los albañiles habían presenciado (y recordaban muy bien) la visita del fotógrafo.
Juan Carlos Lima tiene indudable experiencia en su profesión.
Durante nuestra encuesta respondió con seguridad a todas
las preguntas, dando un relato que se ajustaba plenamente a la
versión difundida por Télam un mes antes (La entrevista
se concretó el 5/2/81).
El mismo dijo: "Tengo el comunicado de Telam acá" -lo muestra- " y Telam lo dio tal cual yo se lo estoy manifestando porque yo no tengo necesidad de mentir. Si yo tuviera un negativo completo tomado de eso -del OVNI- ya sería otra cosa, pero tengo una sola foto".
Más adelante agregó: "no estoy contento de haberlo fotografiado, porque no lo vi. Si lo hubiera visto era otra cosa. Fue con sorpresa, lo encontré en el laboratorio, que voy a hacer..."
Sin duda, un verdadero regalo de Reyes.
En los meses que siguieron, el
ufólogo necochense Guillermo Daniel Giménez volvió
a dialogar con Lima en tres oportunidades. De todas las encuestas
hechas puede concluirse Que Juan Carlos Lima es sincero en su
narración y no presenta demasiado interés por el
tema Ovni. Incluso dijo que, años antes, unos amigos habían
fotografiado un Ovni en Mendoza, pero dice que a él no
le preocupó en mayor medida, aunque mantiene la firme convicción
de haber fotografiado uno genuino el 6/1/81.
Aquella mañana, Lima usó su cámara Ashai Pentax, sin teleobjetivo ni filtros, cargada con película blanco y negro de 21 DIN.
Más de 3/4 del rollo ya había sido usado en otras tomas periodísticas.
En la ocasión, el telémetro indicaba casi infinito, considerando que el edificio o que aparece frontalmente en la placa se hallaba a unos 70 m. del fotógrafo La velocidad de obturación era 1/250 y el diafragma probablemente estaba en la posición 8.
El sol estaba alto en el cielo (Eran casi las 11 hs. de un día estival) y había algunas nubes.
A - ASPECTOS OBJETIVOS.
En todo análisis fotográfico intervienen siempre dos factores. Uno de ellos es objetivo y está determinado por los datos mensurables que puedan extraerse de la fotografía. El segundo factor, subjetivo, consiste en la interpretación teórica de esos datos. Dicha subjetividad es ineludible en todo estudio de fotografías de OVNIs y es independiente de los datos tangibles.
Hecha la salvedad, voy a enunciar en primer término los aspectos concretos que se aprecian en la toma de Juan Carlos Lima.
El propio fotógrafo analizó
el negativo con una potente ampliadora; concluyendo que no había
una falla en la fabricación de la película y tampoco
defectos de revelado.
La copia que obra en mi poder es de tercera generación
y en ella se puede apreciar que el supuesto OVNI posee:
1) Distintas tonalidades en su imagen.
2) Las zonas oscuras del "OVNI" son menos intensas que ciertos elementos del paisaje.
3) Un aspecto general concordante con el resto de los objetos fotografiados.
De todo ello puede colegirse que en realidad se trata de un objeto aéreo captado por la cámara y no una falla o deterioro en el celuloide.
Como es obvio, la foto muestra una imagen plana, cuyo aspecto se ilustra en la ampliación fotográfica.
La silueta del OVNI aparece ligeramente más difusa que los otros elementos. Ello puede atribuirse a:
1) El objeto se encontraba muy lejos del fotógrafo.
2) El objeto se hallaba en movimiento.
El objeto exhibe diversos matices de gris distribuidos en forma asimétrica.
Ello puede deberse a:
1) La diversidad en las tonalidades o colores propios del objeto.
2) Las sombras proyectadas por el Sol sobre una superficie de
color uniforme.
3) Cualquier alternativa intermedia entre 1) y 2).
B - INTERPRETACIONES.
Hasta aquí poco podemos inferir respecto a la naturaleza del objeto.
Un cierto ufólogo había especulado que el OVNI podría ser la silueta de un gran buque navegando en el mar. Sin duda, una hipótesis cautivante, pero me bastó conocer el citado barrio para comprobar que es imposible ver el mar desde allí.
Tampoco hay cables, torres o estructuras de las que pudiera pender un bulto y provocar una eventual confusión.
Es hora de volver, entonces, a la hipótesis del OVNI. ¿Cómo surgió esta hipótesis?. Muy simple, la forma del objeto fotografiado se corresponde bastante bien con el modelo mental que suele tener la gente de un "plato volador".
Lo dicho, lejos de ser una divagación filosófica es absolutamente real. Recordemos que no hay testigos oculares del fenómeno y la foto muestra una imagen plana, pequeña, algo indefinida y asimétrica. Habida cuenta de ello, se comprenderá que asimilar la imagen con un platillo requiere todo un ejercicio mental de interpretación.
De acuerdo a este modelo el objeto tendría. la forma de dos sombreros con su copa convexa y algo achatada, unidos por una amplia ala central, de perfiles cóncavos y extremos aguzados (Fíg. 1).
Esas características serían posibles si el Ovni presentara una inclinación bastante marcada hacia el fotógrafo (lo que dejaría ver la zona superior) y una suave inclinación lateral de 7° hacia la derecha de la foto.
Planteado este modelo explicativo, resta suponer que las partes oscuras asimétricas son sombras proyectadas por el sol.
Viendo las sombras de los edificios en la foto, es fácil establecer el ángulo de incidencia. solar. Pues bien, el sol. se hallaba hacia el norte, a unos 70 grados sobre el horizonte.
Ahora. es posible estimar en un dibujo la distribución de las sombras para un objeto con las características apuntadas (Ver Fig. 1).
Cotejándola con la foto comprobaremos que sus partes sombreadas difieren notoriamente. Es inexplicable, por ejemplo, la uniformidad clara en la franja inferior de la cúpula, que no exhibe sombras ¡ni aun en la zona opuesta al sol!. Además el domo superior es de un gris muy subido, mientras que debería a ser una de las partes mejor iluminadas del objeto.
En conclusión, resulta evidente que la distribución de sombras en la imagen no se corresponde al modelo explicativo enunciado; debiendo, por tanto, descartarse dicho modelo.
Eliminada la hipótesis del platillo, aun estamos lejos, de resolver el problema. La insólita imagen persiste tan no identificada como al principio.
Aquí cabe rememorar a que el objeto aparece algo difuso, como si estuviera alejado o bien en movimiento.
Si sucediera lo primero, debería tener una longitud real de varios metros; mas la imagen no evoca en absoluto a un avión, helicóptero, globo y -como ya fue demostrado- tampoco a un "plato volador* .
Admitamos la segunda alternativa, suponiendo que se hallaba a corta distancia (es decir dentro de los límites del barrio fotografiado) y se desplazaba a no mucha velocidad. Partiendo de estos postulados, su tamaño debería ser inferior a los dos metros.
¿Que cosa tiene estas
características? Por ejemplo, un pájaro. La zona,
de Quequén es frecuentada por muchas especies de aves marinas
y nuestro controvertido OVNI bien podría ser, digamos,
alguna variedad de gaviota, captada al azar por Lima. Un hecho
tan trivial, fortuito y silencioso como el vuelo de un ave pudo
eludir perfectamente la atención del fotógrafo.
Siguiendo los mismos pasos que demandó el modelo explicatorio
anterior, en la, figura 2 se representa el posible aspecto del
pájaro. Nuevamente se determinaron sus zonas sombreadas
posibilitando su comparación con las zonas oscuras del
objeto fotografiado.
La coincidencia es prácticamente
perfecta, nótese que aparecen sombreadas de modo muy natural
la parte ventral del cuerpo y la cola. La tonalidad oscura en
el borde del ala es atribuible al color del plumaje que en muchas
aves suele ser más oscuro en la faz externa de las alas
que en el resto del cuerpo.
Por fin toman su completo sentido las advertencias dichas al iniciar el análisis respecto a la subjetividad en toda interpretación de fotos de OVNIs. Es una inmejorable ocasión comprender por qué se equivocan tan a menudo quienes pretenden haber sistematizado su estudio meramente técnico.
Sintetizando, se descarta el fraude y el trucaje por los motivos expuestos. La foto es, pues, genuina y la imagen en cuestión es un objeto real antes que un reflejo o mancha en la película.
El fenómeno sería un pájaro en vuelo situado a unos 15 metros del fotógrafo.
Los resultados del análisis han permitido definir la nulidad de la hipótesis del platillo y encontrar, en su reemplazo, otra de muy alta probabilidad.
Si no se desea aceptar la hipótesis del pájaro, podría imaginarse un OVNI, pero ya no un platillo sino con una forma más extraña; asimétrico, o pintado a manchas desparejas; o provisto de luces (mejor todavía: radiaciones) que le confieren un aspecto especial; o... Pero nadie vio o supuso siquiera la aparición de un artefacto semejante en Quequén a las 11 hs. del 6/1/81.
A propósito ¿Usted cree en los Reyes Magos?